Los comisarios europeos, Teresa Ribera y Dan Jorgensen, responsables de la Ley de Vivienda Asequible
Teresa Ribera encabeza la propuesta de Bruselas para limitar las segundas residencias
La medida podría afectar de lleno al parque inmobiliario español
La Comisión Europea, más bien, la comisaria europea de Competencia, la española Teresa Ribera, y el comisario europeo de Energía y Vivienda presentaron este miércoles a bombo y platillo la nueva Ley de Vivienda Asequible. Una nueva normativa que pretende solucionar lo que la misma Comisión Europea reconoce, «una de las preocupaciones más urgentes para los europeos» ya que «más del 50 % de los habitantes de las ciudades considera la vivienda un problema inmediato y urgente en su lugar de residencia».
Pero claro, ha coincidido que los dos comisarios implicados en la nueva normativa son socialistas. Y su ideología, más allá del verdadero interés del ciudadano, se nota.
La nueva normativa se puede dividir en dos: unas recomendaciones como reconocer la necesidad de construir más vivienda, que no tienen poder ejecutivo, y un reglamento que dé consistencia a las leyes nacionales, autonómicas o municipales que son, tal y como reconoce el Gobierno europeo, quienes tienen las competencias en materia de vivienda.
Por un lado, la normativa europea sustenta más restricciones sobre los alojamientos turísticos. Algo que, tal y como señala uno de los ponentes de la Comisión Especial de Vivienda del Parlamento Europeo, el español Borja Giménez, «aporta poco, trae poco valor añadido». Pero por otro lado, también respalda las restricciones sobre las segundas viviendas.
Y ahí es donde está el cogollo de la Ley europea. «Desde nuestra perspectiva, es un desatino absoluto», afirma el eurodiputado español del Partido Popular. «Estamos ante una crisis de carácter estructural de falta de oferta y nos han salido con esta propuesta que no responde a otra cosa que a prejuicios ideológicos, a populismo», insiste en declaraciones a El Debate.
Y es que la normativa, sin que nadie lo hubiera pedido, pone las bases para que los Ayuntamientos puedan prohibir la construcción de segundas viviendas o, incluso, de los terrenos para poder construir una pequeña casa de campo si se declara el municipio como 'zona tensionada'.
«Por una parte, supone un ataque flagrante contra principios fundacionales de la Unión Europea, como la economía del mercado o la libre competencia, que son pilares de la UE. Y por otro lado, sabemos que son contraproducentes», considera Borja Giménez, «Siempre la izquierda y en concreto el Gobierno de España y el Partido Socialista están obsesionados en tratar de impulsar ese tipo de medidas intervencionistas que lo que pretenden son repartir la escasez en lugar de centrarse en lo importante que es generar abundancia y hacer crecer la oferta», considera.
Y pone ejemplos como ha ocurrido en Suiza: «Lo que dicen los estudios es que en aquellos sitios que se han tomado este tipo de medidas se ha conseguido contener algo el aumento de los precios, en la parte positiva. El problema es que lo hace a costa de destruir empleo y actividad económica. Al final estás destruyendo el empleo de las personas precisamente que tienen que vivir en esos municipios».
De ahí que augure un complicado futuro a esta propuesta de Ley ya que, antes de ser aprobada tiene que pasar por el Parlamento Europeo y por el Consejo de la Unión Europea. Y en la primera institución, al menos la parte que corresponde a la restricción de las segundas viviendas, lo tiene complicado.
Porque en la misma línea se ha decantado otro de los grupos parlamentarios, Patriots for Europe, y más concretamente la parte española de este grupo, Vox. Para la formación de Santiago Abascal, «tu segunda vivienda no es un privilegio que te concede Bruselas. Es el resultado de tu trabajo, de tus ahorros y de tus decisiones. Y es tuya», ha afirmado el delegado de Vox en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé.
Para los verdes, «la Comisión Europea con ello quiere ocultar que los problemas de vivienda son debidos sustancialmente a la inmigración masiva que ha saturado el mercado».
En su opinión, «el problema de la vivienda se soluciona construyendo vivienda, liberando suelo, reduciendo impuestos, eliminando burocracia, remigrando y dando seguridad al propietario».