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Cartel de Se Alquila

Cartel de Se AlquilaGetty Images/MarioGuti

El alquiler sume a uno de cada cuatro inquilinos en el umbral de la pobreza

Casi dos millones de personas no fueron contabilizadas como pobres según su renta monetaria oficial, pero caen por debajo del umbral de pobreza una vez pagan la vivienda

España vive en una paradoja muy evidente y a la vez preocupante. Mientras el Gobierno presume de la buena marcha de la economía apoyándose en datos como la afiliación, que está en máximos, o el crecimiento del PIB, la pobreza se enquista y la llamada pobreza oculta no para de aumentar.

En 2025, casi dos millones de personas no fueron contabilizadas como pobres según su renta monetaria oficial, pero caen por debajo del umbral de pobreza una vez pagan la vivienda. Así se desprende del estudio El Coste de la Vivienda y la Pobreza Oculta en España: 2014-2025 elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Este informe, basado en los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE), constata que incorporar el coste habitacional «no revierte la mejora de la pobreza registrada, pero sí eleva su nivel». De hecho, la tasa de pobreza se situó en el 19,5 %, pero incluyendo la vivienda repunta hasta el 23,5 %.

La pobreza oculta no se distribuye de manera homogénea, sino que se concentra especialmente en el alquiler, una modalidad a la que se está viendo desplazada buena parte de la población por las dificultades para acceder al crédito. Y son los inquilinos los que menos capacidad tienen de hacer frente a los gastos imprevistos o ponen en riesgo el pago de la renta en caso de que se produzca una caída de los ingresos.

De hecho, según el informe la población que vivía de alquiler ha pasado del 12,1 % en 2014 al 17,4 % en 2025. Y en ese último año, el 32,8 % de las personas que tenían un contrato de arrendamiento se encontraban en situación de pobreza. Sin embargo, la cifra aumenta considerablemente hasta el 49,9 % cuando se descuenta el pago de la renta. Es decir, los altos precios del alquiler convierten en pobres a la mitad de los inquilinos.

En esta línea, Fedea destaca que «uno de cada cuatro inquilinos inicialmente no pobres cruza el umbral tras pagar el alquiler», y que esta modalidad de tenencia aglutina el 72,5 % de los 1,95 millones de la pobreza oculta.

En el lado opuesto están aquellos que no tienen que pagar una renta. Y es que, en torno a 3,38 millones de personas consideradas pobres dejarían de serlo. Los beneficiados son principalmente propietarios de mayor edad y sin hipoteca.

Aunque desde Fedea recuerdan que este fenómeno, denominado alquiler imputado, «no supone que estos hogares dispongan de más dinero en efectivo», sí refleja que «afrontan un coste de alojamiento mucho menor que otros hogares con una renta similar».

La vulnerabilidad afecta especialmente a los hogares donde hay personas jóvenes o extranjeras. También a los que se encuentran en zonas residenciales tensionadas, como es el caso de Madrid, Baleares o Cataluña.

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