Un despido sin advertencias previas ni sanciones puede considerarse desproporcionado
Empleo
Un abogado aclara el motivo por el que no pueden despedirte alegando bajo rendimiento
La falta de criterios objetivos de rendimiento y de documentación previa dificulta a las empresas justificar un despido
El despido improcedente es uno de los conflictos laborales más frecuentes en el ámbito laboral español. Se produce cuando un empleador rescinde el contrato de un trabajador sin que exista causa legal suficiente o sin seguir los procedimientos establecidos, dejando al trabajador con derecho a reclamar ante la jurisdicción social.
Así, la importancia de respetar los requisitos legales es evidente, como ilustra un caso expuesto por un abogado en TikTok. En este ejemplo, el empleado cuestiona la alegación de «bajo rendimiento» que motivó su despido.
En España, el artículo 105.2 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social establece que «lo que no esté en la carta no está en el mundo», es decir, cualquier justificación que no se haya formalizado por escrito en la carta de despido carece de validez jurídica.
Otro aspecto clave es la proporcionalidad. Un despido sin advertencias previas ni sanciones puede considerarse desproporcionado: «Te debo decir que jamás antes me has avisado, advertido ni sancionado, por lo tanto, el despido sería desproporcionado y te tocaría pagar, como veremos».
Esta afirmación refleja un principio básico: antes de un despido por bajo rendimiento, el empleador debe ofrecer al trabajador la oportunidad de corregir su desempeño mediante advertencias o sanciones previas. La ausencia de estas acciones convierte el despido en improcedente, lo que obliga a la empresa a indemnizarlo o, en ciertos casos, a readmitirlo.
La importancia de la legalidad y la transparencia
El caso evidencia la necesidad de contratos claros y de comunicación transparente entre empleador y empleado. La falta de criterios objetivos de rendimiento y de documentación previa dificulta a las empresas justificar un despido y, al mismo tiempo, protege los derechos de los trabajadores frente a decisiones arbitrarias.
En definitiva, un despido improcedente refleja la importancia de la legalidad y la transparencia en la relación laboral, recordando a las empresas que la correcta gestión del personal no es solo una cuestión administrativa, sino también un imperativo legal y ético.