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28 de febrero de 2024

Pilar Alegría, ministra de Educación, junto al presidente Pedro Sánchez

Pilar Alegría, ministra de Educación, junto al presidente Pedro SánchezEuropa Press

Educación  Alegría también mintió cuando dijo que las editoriales marcaban la línea ideológica en los libros de texto

La ministra de Educación, Pilar Alegría, aseguró el pasado lunes que desde su Ministerio no eligen ni deciden «el contenido de ningún libro de texto». Lo hizo a raíz de las polémicas que están surgiendo tras trascender el contenido de alguno de ellos tras la aplicación de la conocida como 'Ley Celaá'.
Para capear el temporal, la socialista añadió que: «(los libros) son elegidos de forma colegiada por los claustros de profesores de los centros a raíz de los decretos que aprobamos el Gobierno de España y las Comunidades Autónomas».

Los libros los eligen los claustros de profesores a raíz de los decretos del Gobierno y las ComunidadesPilar Alegría, Ministra de Educación

O sea, que sí, pero no. Alegría sabe mejor que nadie que no dijo toda la verdad y que su defensa no espanta la polvareda levantada. El año que viene, y a tenor de los borradores provisionales, los alumnos tendrán sobre la mesa libros donde aparecen carteles electorales del PSOE –«es un partido que forma parte de la historia de España»–, menciones a filósofos clásicos tachados de «machistas» y «misóginos» y unas matemáticas que incorporan «perspectiva social y emocional», a la vez que destierran «estereotipos de género». Es decir, que los manuales, sean cual sean los finalmente elegidos en cada centro, encierran las consignas de la Lomloe.
La labor del Ministerio que dirige Alegría consiste en fijar «las enseñanzas mínimas» que deben impartirse en los colegios del país. Es decir, que el Ejecutivo ha marcado las líneas generales, y a ellas deben adaptarse las editoriales encargadas de diseñar los libros de texto. Más claro no lo pudo decir José Luis Escudero, director de Marketing y Comunicación de la Editorial Santillana, en una entrevista con Newtral.es: «Los contenidos de los libros de texto dependen del currículo del Ministerio de Educación y de las adaptaciones que hacen de él las distintas comunidades autónomas».
Si una comunidad concreta está gobernada por la izquierda, se da por hecho que los manuales elegidos recogerán las consignas de la nueva ley. Y si no, parecido. Porque las CCAA pueden optar por elegir asignaturas que queden varadas como optativas, como ha sucedido con Filosofía en la ESO, pero es complicado pensar que detengan la ideologización impuesta a través de los manuales de estudio.

Madrid quiso pararlo

Otra prueba de que Alegría ocultó datos nos la hemos encontrado recientemente.
La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, anunciaba el martes, un día después de la intervención de Alegría, que su Ejecutivo regional revisará de «forma pormenorizada y urgente» el contenido de los nuevos libros de texto para el próximo curso 2022/23 a través de un plan especial que llevará a cabo el Servicio de Inspección Educativa autonómico.

Vamos a trabajar para acabar con el adoctrinamiento que pretende el Ministerio hacia todos los niñosIsabel Díaz Ayuso, Presidenta de Madrid

Ayuso explicó, en un acto de cara a la campaña andaluza, que su objetivo era evitar «el adoctrinamiento» en las aulas a través de este material escolar, tal y como se detalla en los borradores tras la entrada en vigor de la ley educativa estatal Lomloe, conocida como la 'Ley Celaá'.
«Pretenden cambiar el mundo de Sofía por el mundo de Sánchez a través de la educación. Vamos a trabajar para acabar con el adoctrinamiento que pretende el Ministerio de Educación hacia todos los niños, especialmente como hemos visto en estos días, con los libros de texto», señaló la madrileña desde Jerez de la Frontera.

Ideología «machacona»

El consejero de Educación, Universidades, Ciencia y portavoz de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, denunciaba por su parte que los libros de texto del próximo curso contienen, debido al currículum impuesto por el Gobierno central, «tanta ideología, de una forma tan machacona y tan burda, que es una cosa terrible».
El dirigente aseguraba que ya solicitó una reunión urgente de la Conferencia Sectorial de Educación, con el objetivo de «garantizar la neutralidad» de los libros de texto y corregir esta situación «de horror».
La respuesta del Ministerio central fue la de que ellos no intervenían en la elaboración de los manuales de texto, pero que la labor de la inspección era revisar si los contenidos se ajustaban a los currículos.
La Consejería de Educación madrileña replicó que las comunidades autónomas «no deciden ni proponen los libros de texto» y que «los centros eligen con respecto a la oferta de las editoriales».

¿Pueden las CCAA hacer algo más?

El Ministerio de Educación genera el 50 % de los contenidos. A partir de ahí, son las editoriales las que ajustan sus libros al currículo académico vigente. Cuando son publicados, es cada centro escolar el que escoge en función de la oferta.

​Inspección educativa solo puede velar, por tanto, porque se cumpla el currículo académico en esos manuales. Lo que sí puede hacer la Consejería es quejarse a las editoriales, que es precisamente lo que ha sucedido.

​El consejero de Educación, Enrique Ossorio, envió una carta para solicitar una reunión de la Conferencia Sectorial de Educación que garantice la «neutralidad de los libros de texto» y otra más a la Asociación Nacional de Editores de libros y material de Enseñanza (Anele), en la que pide un encuentro para tratar los contenidos de los currículos y los libros.

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