27 de mayo de 2022

Pablo Casado, Fátima Báñez y Elvira Rodríguez en julio de 2020

Pablo Casado, Fátima Báñez y Elvira Rodríguez en julio de 2020David Mudarra

El PP, entre dos aguas

Fátima Báñez cree que la reforma laboral institucionaliza la de Rajoy con cambios limitados

La exministra de Empleo de Rajoy, que ahora trabaja en la CEOE, considera que se mantiene intacta la espina dorsal del marco laboral de 2012. El líder del PP reitera su voto en contra 

Pocas veces sucede que Pablo Casado y Gabriel Rufián coincidan en algo, pero esta vez lo han hecho, a propósito de la reforma laboral. Para ambos, la gran triunfadora de la contrarreforma acordada entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos es Fátima Báñez.
Según afirmó el presidente del PP este martes, el real decreto ley aprobado por el Consejo de Ministros es «humo» porque no deroga la legislación laboral impulsada por la exministra de Empleo y Seguridad Social de Mariano Rajoy en el año 2012. Según el portavoz de ERC en el Congreso, también es «humo» por idéntico motivo.
Unos y otros la citan, pero Báñez guarda silencio en público. Aunque sí tiene opinión: a la exministra de Empleo no le disgusta en absoluto el acuerdo liderado por Yolanda Díaz, según fuentes de su entorno consultadas por El Debate. Considera que es el menos malo de los posibles porque la espina dorsal del anterior marco laboral, que fue aprobado con la oposición de los sindicatos, se mantiene.
Báñez es la presidenta de la fundación CEOE desde abril de 2020. La exministra se ha mantenido al margen y fuera de todo foco durante los nueve meses en los que se han extendido las intrincadas negociaciones entre el Ejecutivo, los sindicatos y la patronal. Sin embargo, Antonio Garamendi sí le ha pedido opinión en el ámbito privado en el tiempo que ha durado este parto laboral.
Antonio Garamendi con miembros del Gobierno vasco

Antonio Garamendi con miembros del Gobierno vascoEfe

Desde el principio, ella se mostró favorable a que Garamendi intentara un acuerdo con Yolanda Díaz, UGT y CCOO para poner el contrapunto a los sindicatos y salvar las medidas de flexibilidad de las empresas de la anterior reforma. Ahora considera que ese objetivo se ha cumplido y que se «institucionaliza» la reforma laboral de Rajoy con «cambios limitados».
Aunque se reduce el número de contratos temporales y su duración, hay amplias excepciones y un plazo de tres meses para que las empresas se adapten a la nueva legislación. Además, se fomenta el contrato fijo discontinuo.
El convenio de empresa sigue prevaleciendo sobre el colectivo, salvo en lo referente a los salarios. Las indemnizaciones por despido no han sufrido ningún cambio. Es más, la vicepresidenta segunda renunció de inicio a subirlas a 45 días por año trabajado, como antes de 2012. Y se actualiza la herramienta de los ERTE, santo y seña de la reforma Báñez, que se ha demostrado un salvavidas para miles de empresarios durante la pandemia.
Una de las pocas veces que la exministra ha hablado estos meses de su herencia fue en julio, durante un desayuno informativo. Allí defendió que lo que siempre buscó el Gobierno de Rajoy fue «flexibilizar las condiciones» para que las decisiones que tuvieran que tomar empresarios y trabajadores fueran «rápidas».

Los equilibrios de Casado

Por el contrario, en este tiempo la exministra no ha mantenido ninguna interlocución con el equipo de Casado. El PP navega estos días en contradicciones. Por un lado, los populares afirman y celebran –como afirmó Casado este martes– que el grueso de la reforma laboral del PP se mantiene. Pero, por el otro, anuncian su voto en contra de la convalidación del real decreto ley.
«¿Por qué el PP va a tener que votar a favor de una contrarreforma laboral que enmienda nuestra reforma, admirada en Europa, para intentar dar una salida a los enjuagues que hace Sánchez con Podemos?», se preguntó el líder de la oposición, intentando hacer equilibrios en el alambre político. «El PP no es sustitutivo de un partido radical, somos la alternativa a Sánchez», añadió.
Algunas voces internas consideran que Casado se ha precipitado en cerrar la puerta a una reforma que lleva la rúbrica de los agentes sociales. Aunque desde hace meses la relación entre su líder y Garamendi sea distante, especialmente a raíz de la opinión favorable de este último a los indultos a los presos independentistas. El lunes, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, abogó por analizar el texto que se publica este miércoles en el BOE antes de dar cualquier paso en falso.

Sánchez no ha intentado ningún acercamiento a Casado para conseguir su apoyo

Lo cierto es que Pedro Sánchez nunca ha tenido interés en buscar la complicidad del PP. De hecho, durante los meses que ha durado la negociación Yolanda Díaz ha mantenido puntualmente informados a sus socios parlamentarios, pero no así a los populares.
Como viene contando este periódico, el Gobierno trabaja con un único escenario para que la reforma laboral sea convalidada por el pleno del Congreso dentro de los próximos 30 días: convencer a sus socios de siempre.
Entre los argumentos que da la vicepresidenta segunda hay uno de peso: ERC y Bildu no pueden llevar nueve años demonizando la reforma laboral de Rajoy y a la hora de la verdad votar en contra de que ésta caiga. Porque desde Trabajo recuerdan que si la Cámara Baja no da su visto bueno al nuevo marco laboral, automáticamente volverá a estar en vigor el anterior. Aunque son optimistas. Tienen un mes, «todo un mundo».       
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