27 de mayo de 2022

Yolanda Díaz y José Luis Escrivá durante la rueda de prensa

Yolanda Díaz y José Luis Escrivá durante la rueda de prensaEfe

Empieza otra negociación 

El Gobierno esgrime una baza poderosa para lograr el voto de ERC y Bildu a la reforma laboral

La vicepresidenta Díaz y el ministro Escrivá están convencidos de que saldrá adelante en el Congreso respetando su redacción actual. Y además con sus socios de siempre

«La vocación es mantener este texto, que permanezca como está». «Es un acuerdo de país, deberíamos respetarlo». La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo ha sido clara a propósito de la reforma laboral aprobada este martes en el Consejo de Ministros y que los socios parlamentarios del Gobierno han despreciado por insuficiente.
Esta misma mañana el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha acusado al Ejecutivo de vender «humo». A lo que Yolanda Díaz le ha contestado desde La Moncloa: «Decir que recuperar la ultraactividad es humo… Humo, exactamente humo, no es».
Tras el acuerdo entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos que este miércoles saldrá publicado en el BOE en forma de real decreto ley, ahora la pelota está en el tejado del Congreso. En los próximos 30 días habrá de convocarse un pleno para convalidar la llamada contrarreforma, porque de no hacerse decaerá.
De momento ERC, Bildu y el PNV están en el «no». Sin embargo, a pesar del «ruido» político de los últimos días, el Gobierno no contempla otro escenario que su convalidación. Es más: con sus socios habituales, puesto que como contó El Debate no hay plan B, por mucho que en las últimas horas Ciudadanos se haya ofrecido.
Ni Díaz ni – sentado a su lado- el ministro José Luis Escrivá han querido destapar sus cartas en la negociación que ahora afrontan con los grupos parlamentarios y que ellos mismos encabezarán, «con discreción». «Vamos a dialogar para concitar todos los apoyos necesarios», ha adelantado la socia de Pedro Sánchez. Aunque, según ella, en estos nueve meses y también «recientemente» los socios parlamentarios de Sánchez no han dejado de estar al corriente.
Sin embargo, aunque no lo hayan dicho abiertamente, la ministra de Trabajo y el de Seguridad Social tienen una baza poderosa: los partidos que, como ERC y Bildu, llevan años demonizando la legislación laboral de Mariano Rajoy no pueden permitirse el lujo de dejar caer la nueva.
No podrían justificarlo ante su electorado. Y menos -sugieren desde el Ejecutivo- una vez que la nueva normativa entre en vigor y sus primeros efectos empiecen a notarse (aunque en el tema de los contratos temporales tardará más porque se da tres meses a las empresas para que se adapten). «Es muy difícil decir 'no' a la ultraactividad, o a poner fin a la temporalidad», ha ejemplificado Díaz públicamente.
Yolanda Díaz y Gabriel Rufián en el Congreso

Yolanda Díaz y Gabriel Rufián en el CongresoEfe

La prevalencia de los convenios autonómicos sobre los estatales es la bandera que enarbola estos días el PNV, el trofeo que quiere. Afecta, sobre todo, al País Vasco y Galicia. Según el Ministerio de Trabajo, eso nunca ha estado en la negociación ni está en el decreto, así que hay margen.

El precedente de la Ley rider

Por lo demás, el Gobierno no quiere desvelar si está dispuesto a que, a cambio de su convalidación, el real decreto ley se tramite como proyecto de ley. Lo que abriría la puerta a cambios de los grupos parlamentarios. Lo que sí ha hecho Díaz ha sido referirse en varias ocasiones al precedente de la Ley rider, lo que da una pista.
Aquello fue inicialmente un real decreto ley del Ejecutivo (aprobado en mayo) para regular las condiciones laborales de los repartidores a domicilio de plataformas como Glovo, también pactado con la CEOE y los sindicatos. Como en este caso.
Para que el Pleno del Congreso lo convalidara, el Gobierno de coalición tuvo que dejar que fuera tramitado como proyecto de ley. También entonces el ruido parlamentario fue máximo. Finalmente, todas las enmiendas presentadas acabaron rechazadas y el proyecto de ley salió adelante en julio en idénticos términos en que lo había hecho el real decreto ley que estaba en su origen dos meses antes. Con el voto a favor del PSOE, Unidas Podemos, ERC, Bildu y Compromís. No cambió ni una coma.
Durante la rueda de prensa de este martes, tanto la vicepresidenta segunda como el ministro de Inclusión y Seguridad Social han agradecido a los sindicatos y sobre todo a la patronal su firma en este acuerdo; que ha tensado mucho las costuras de la CEOE de Antonio Garamendi: «La patronal tiene un debate interno y muy intenso, lo que engrandece más el acuerdo», ha señalado Díaz
En el Gobierno son conscientes de las presiones que ha sufrido y sigue sufriendo Garamendi y entienden que no haya querido hacerse una foto firmando el acuerdo. «Lo están despellejando», según afirman gráficamente desde La Moncloa.
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