10 de agosto de 2022

El presidente Pedro Sánchez y el líder del PP Pablo Casado

El presidente, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Pablo CasadoEFE

¿Cómo se presentan los líderes políticos ante el nuevo año?

Analizamos algunas fortalezas y debilidades con las que cuentan Sánchez, Casado, Abascal, Belarra, Rufián y Arrimadas ante el escenario político de 2022

Tras el parón navideño, comienza la vuelta a la rutina, también para los políticos, que retoman la actividad parlamentaria para afrontar un 2022 no exento de frentes abiertos: los comicios en Castilla y León, el creciente liderazgo de Yolanda Díaz en la izquierda, los rumores de adelanto electoral en Andalucía y también en Valencia, el congreso del PP de Madrid, el pacto del Gobierno con ERC y la mesa de diálogo o la gestión de los fondos europeos son algunos de los retos que encaran. ¿Cómo se enfrentan los principales líderes políticos al nuevo curso?

Pedro Sánchez

El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, acabó el pasado año con sabor dulce. Los presupuestos generales fueron aprobados. Fue en ese momento cuando Sánchez hipotecó sus planes de futuro con unos intereses demasiado altos: aquellos que marquen sus socios nacionalistas vascos y catalanes. 
La aprobación de las cuentas mantendrá al presidente en un continuo tira y afloja donde aquellos que le apoyaron en las cuentas sabrán cobrárselo. Las encuestas tampoco son favorables para Sánchez que ve como una futurible derecha conjunta puede arrebatarle La Moncloa. En este sentido, fue el propio líder del Partido Popular, Pablo Casado, el que abrió la puerta a una futura negociación con el PSOE. En dicho acuerdo, Casado excluyó a Sánchez.
Por otro lado, el presidente y su equipo se tendrá que enfrentar a la factura energética. Porque la luz afecta a todos y afecta mucho. Además, el socialista tendrá que lidiar con su socio de Gobierno. Podemos se ha convertido en uno de los mayores problemas del presidente. 

Pablo Casado

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha visto mejorar significativamente la posición de su partido en las encuestas a lo largo del 2021. Ya en noviembre la media de los sondeos otorgaban al PP un 27,63 % en estimación de voto, y siguen siendo favorables para la formación de cara a unas elecciones generales, a las que quiere concurrir aglutinando el centroderecha. 
Sin embargo, las tensiones internas entre Génova y el PP de Madrid le han puesto últimamente en el punto de mira. Por lo tanto, uno de los retos que tendrá que afrontar en el corto plazo será solucionar esta crisis interna, con el congreso autonómico madrileño en el primer semestre del año. 
Casado tiene por delante dos citas con las urnas en este 2022, por un lado, las de febrero en Castilla y León, y por otro, las de Andalucía. Aunque las encuestas dibujan un escenario muy favorable para su formación en las dos regiones, situándole cerca de la mayoría absoluta, tendría que pactar con Vox, y en la región andaluza también con Ciudadanos. Por el momento, todo apunta a que Pablo Casado y Santiago Abascal están llamados a entenderse.

Santiago Abascal 

La irrupción en el Parlamento catalán, superando en escaños al PP y a Ciudadanos fue el inicio de un buen año para el partido de Santiago Abascal. De cara al nuevo curso, desde el punto de vista electoral, Abascal y su formación tienen dos retos a los que se presentan con buenas expectativas: entrar en el Gobierno de Castilla y León y entrar en el de Andalucía, donde todo indica que Macarena Olona podría ser la candidata.
En las encuestas de las elecciones generales, Vox sigue al alza, y su presidente ha señalado en varias ocasiones que su intención es llegar al Gobierno para tumbar las medidas de Pedro Sánchez y su Ejecutivo. Previsiblemente, será imprescindible un pacto con el Partido Popular. Además, las elecciones castellanoleonesas servirán para medir el pulso al partido España Vaciada.
Por otro lado, son varios los recursos que han presentado Abascal y su equipo ante el Supremo y el Constitucional sobre varias medidas legislativas recientemente aprobadas, como los indultos, la ley de eutanasia, la ley Celáa o la ley de infancia, entre otros. 

Ione Belarra

El mayor problema que afecta a la líder de Podemos, Ione Belarra, es no pasar desapercibida. Los niveles de popularidad de la secretaria general de los morados descienden a la vez que aumentan los de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
Es este el principal problema interno de la formación que no termina de cuajar el liderazgo de la vicepresidenta. Y es que la interlocución entre los socios de Gobierno no pasa por Belarra. Tras la salida de Pablo Iglesias del Ejecutivo y del liderazgo del partido, la actual número uno de Podemos apenas ha cobrado protagonismo.
A raíz de esto, Belarra tendrá que enfrentarse al surgimiento del nuevo proyecto de Díaz cuyo objetivo es aglutinar a los partidos de izquierdas. La líder de Podemos tendrá que elegir si formará parte de este nuevo ente (tal y como hizo Izquierda Unida en su momento bajo el mando de Pablo Iglesias) y, por lo tanto, asumir el mandato de Díaz o, por el contrario, su partido continuará en solitario y arriesgarse a continuar en caída libre en la representación parlamentaria.

Gabriel Rufián

Ahora que los presupuestos generales están aprobados desde el pasado diciembre, Pedro Sánchez está condicionado por sus socios de Gobierno, y especialmente por su socio preferente, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, sabe que el apoyo de sus 13 diputados, hoy por hoy, son clave para el jefe del Ejecutivo central. 
En este sentido, el líder de la formación independentista catalana luchará por mantener esa posición de socio principal y, asimismo, por avanzar en la mesa de negociación, en un contexto de tensión entre Junts y ERC. Asimismo, Rufián tendrá que estar pendiente de que Sánchez cumpla sus acuerdos en materias como la ley de vivienda. 

Inés Arrimadas

El reto más significativo al que se enfrenta Inés Arrimadas es evitar la desaparición de Ciudadanos. Y es que a lo largo de este 2021 el partido ha ido arrastrando fracasos electorales muy llamativos, primero el de las elecciones catalanas, donde pasó de 36 a seis escaños, y después el de los comicios madrileños, en los que directamente quedó fuera de la asamblea regional. 
De cara a la cita con las urnas en Castilla y León, los pronósticos no son buenos para la formación naranja, donde, según los sondeos, se prevé una nueva debacle electoral. Su meta estará puesta en no perder su posición en Andalucía, donde actualmente cuentan con 21 escaños.  
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