La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, junto al letrado mayor, Fernando Galindo
No era su responsabilidad
Los letrados del Congreso concluyen que Armengol no tiene la culpa de que un yihadista se pasee por la Cámara
En respuesta a una queja del PP, han elaborado un informe en el que recuerdan la «autonomía de la que gozan las comisiones de investigación» para llamar a declarar a quien consideren
La polémica por la comparecencia del terrorista Mohamed Houli Chemlal en la comisión de investigación de los atentados de Las Ramblas y Cambrils el pasado jueves en el Congreso aún colea.
Este martes llegará a la Mesa de la Cámara Baja el escrito de queja presentado por el PP contra la presidenta, Francina Armengol, por haber permitido que el yihadista hablara en sede parlamentaria para acusar al CNI de estar detrás de aquella matanza. En él, los populares solicitan que la Presidencia pida disculpas a las víctimas «y se garantice que comparecencias y situaciones similares no vuelvan a producirse».
Sin embargo, Armengol llega al encuentro con las espaldas cubiertas por los letrados del Congreso. Durante la reunión, el secretario general de la Cámara y letrado mayor, Fernando Galindo, leerá un pequeño informe en el que exculpará a la presidenta.
Según los letrados, directamente «no procedía un pronunciamiento» de la Mesa del Congreso porque la responsabilidad no es de Armengol, sino en todo caso del presidente de la comisión de investigación, el diputado de Sumar Txema Guijarro, a quien se dará traslado.
En su escrito, al que ha tenido acceso El Debate, Galindo recuerda la «autonomía de la que gozan las comisiones de investigación para la adopción de sus acuerdos, el desarrollo de sus trabajos y requerir, por conducto de la Presidencia, la presencia de cualquier persona para ser oída, en el marco de lo dispuesto en el artículo 52 del Reglamento». Es decir, que toda la responsabilidad de Armengol se redujo a dar traslado al juez de la solicitud de comparecencia.
A la reunión también llegará otra queja del diputado de UPN, Alberto Catalán, manifestando su «repulsa y rechazo a la presencia» del preso, que cumple una condena de 43 años en la cárcel de Córdoba. Pero correrá la misma suerte que la de los populares.
Desde el pasado jueves, el PP ha pedido repetidamente la dimisión de Armengol por llevar como «invitado de honor» a la Cámara Baja a uno de los autores de los atentados que sacudieron Cataluña en el verano de 2017, en pleno procés. Houli Chemlal declaró en el Congreso vigilado por policías nacionales armados y bajo un inédito dispositivo de seguridad, en una comisión a medida del prófugo Carles Puigdemont.
El PP viene quejándose de que la tercera autoridad del Estado ha convertido la Cámara Baja en un apéndice de la Moncloa, poniendo al poder legislativo al total servicio del poder ejecutivo. Le acusan, entre otras cosas, de que está dilatando la tramitación en el Congreso de 15 proposiciones de ley aprobadas en el Senado con la mayoría absoluta del PP, para que no lleguen a ningún puerto. También, de enfrentar a ambas cámaras legislativas. A finales de diciembre, el Senado llevó al Congreso al Tribunal Constitucional por ignorar el veto del Pleno de la Cámara Alta a la llamada ley Txapote, que beneficia a los presos de ETA en cárceles francesas.