Una celda vacía en la cárcel de Pamplona
Las cárceles españolas cuentan con planes de seguridad para evitar fugas que «no siempre se cumplen»
AUGC considera que harían falta más agentes para cumplir los protocolos de actuación y garantizar la seguridad en los centros penitenciarios
Dice el artículo 63.1 del Reglamento Penitenciario que «la seguridad exterior de los establecimientos corresponde a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o, en su caso, a los Cuerpos de Policía de las comunidades autónomas, los que, sin perjuicio de que se rijan por las normas de los cuerpos respectivos, en materia de seguridad exterior de los centros penitenciarios recibirán indicaciones de los directores de los mismos».
Es decir, salvo en las comunidades de Cataluña y del País Vasco, donde las competencias están transferidas, en el resto de las comunidades la vigilancia exterior de las cárceles españolas recae en la Guardia Civil, que se encarga del control de muros y mecanismos de contención exteriores, la supervisión de detectores, mecanismos de vibración o proximidad y cámaras de vigilancia externas, las rondas perimetrales o la comprobación de accesos y salidas al interior y exterior de la cárcel.
Por lo tanto, para coordinar todas esas labores existen unos planes de seguridad para garantizar la mayor eficacia que evite, entre otras cuestiones, la fuga de presos.
De hecho, los centros penitenciarios son los lugares donde menos fugas de presos tienen, 12 en los 14 años que van de 2010 a 2023, solo igualado al número de fugas registradas desde los juzgados, con la diferencia de que en las cárceles ha habido el triple de intentos que desde los juzgados, 182 por 65, según datos de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC).
Dispositivos mínimos
Sin embargo, tal y como explica a El Debate el responsable de la Comisión de Servicios de Protección y Seguridad de la AUGC, Rafael Sánchez, «basta que haya una fuga para que sea un dato preocupante».
Y es que no siempre se cumplen los planes de seguridad establecidos. «En los planes de seguridad suelen establecerse dispositivos mínimos de cuatro o cinco efectivos, pero en la práctica en muchos centros penitenciarios se dejan con apenas dos o tres, por lo que se tienen que limitar a vigilar desde la sala de CCTV (Circuito Cerrado de Televisión), sin poder realizar vigilancia desde vehículo ni rondas perimetrales», denuncian desde la asociación de guardias civiles.
Incluso insisten en que en ocasiones permanece un solo componente en la sala de videovigilancia, «lo que contraviene lo que establecen los protocolos de seguridad, que desaconsejan que la misma persona permanezca de manera continuada demasiadas horas vigilando las pantallas, no solo por motivos de salud laboral, sino también porque está demostrado que con el paso de las horas aumenta el cansancio y se reduce la atención necesaria en ese puesto de trabajo», denuncia el responsable de AUGC.