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Huawei, el caballo de Troya del espionaje chino
Los riesgos cibernéticos derivados de Huawei son innegables. Acusaciones de «backdoors» en sus equipos –negadas por la compañía, pero obligatorias según leyes chinas como la de Inteligencia Nacional de 2017– podrían exponer datos sensibles en España
En un mundo donde las tensiones geopolíticas entre Occidente y potencias autoritarias como China, Rusia o regímenes promotores del terrorismo y la inestabilidad como Irán definen el tablero internacional, la adopción de tecnologías de Huawei en infraestructuras críticas es un riesgo estratégico para España. No se trata de un mero debate técnico, sino de una cuestión de soberanía nacional y alianzas vitales. Aunque España ha reducido drásticamente la presencia de Huawei en los núcleos de sus redes 5G, persisten contratos en áreas hipersensibles, como el almacenamiento de interceptaciones judiciales, que podrían actuar como un caballo de Troya para el espionaje chino.
Adopción de Tecnologías Huawei en España
España ha actuado con cierta prudencia en las redes 5G críticas, reduciendo la presencia de Huawei en los núcleos de operadores como Telefónica, Vodafone y MásOrange al 0 % en 2025, en línea con directivas europeas y presiones estadounidenses para diversificar proveedores. Sin embargo, esta cautela no es absoluta. Contratos por valor de 12,3 millones de euros adjudicados a Huawei entre 2021 y 2025 para gestionar el almacenamiento de interceptaciones judiciales representan un punto de vulnerabilidad extrema. Estos sistemas, esenciales para la inteligencia policial y la investigación judicial, podrían permitir accesos no autorizados, abriendo puertas traseras a redes sensibles y comprometiendo la seguridad del Estado.
Además, planes de MásOrange para incorporar tecnología Huawei en 5G Advanced y automatización de redes suponen un riesgo, aunque argumenten que se trata de áreas no críticas. La experiencia internacional demuestra que, una vez instalada, esta tecnología puede facilitar las penetraciones en comunicaciones interoperadoras, convirtiéndose en una puerta trasera para hackers chinos, un verdadero ejército de cientos de miles al servicio del Estado y del PCCh. En un panorama donde China compite por la hegemonía tecnológica, estos vínculos no son inocuos; exponen a España a riesgos de filtración que podrían beneficiar a nuestros rivales e incluso enemigos que buscan explotar las debilidades occidentales.
«Revisión» de los acuerdos de inteligencia de EE.UU. con España
La carta conjunta de julio de 2025 del senador Tom Cotton, presidente del Comité de Inteligencia del Senado (Select Committee), y el representante Rick Crawford, al frente del Comité Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes a la directora nacional de Inteligencia Tulsi Gabbard urgía a revisar los acuerdos de inteligencia con España. Esto es un aviso muy serio. En la misiva se insta a que EE.UU. no compartirá datos sensibles –de satélites, inteligencia de señales (SIGINT) o fuentes humanas (HUMINT)– si persisten riesgos de filtración a China vía Huawei.
Aunque no es una decisión ejecutiva formal, es una política estadounidense consolidada desde 2019: presionar a aliados para excluir a Huawei de infraestructuras críticas, bajo amenaza de limitar la cooperación en inteligencia. España, fque está fuera del exclusivo club de los Five Eyes (EEUU; Canadá; Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) y en consecuencia dependiente de los acuerdos bilaterales con Washington en materia de inteligencia, que se verán seriamente afectados. En un mundo donde amenazas como el terrorismo yihadista –de Daesh, Al Qaeda y sus ramificaciones, Boko Haram, o proxies iraníes como Hamas y Hezbollah– se requiere de una intensa y activa cooperación en materia de inteligencia, cualquier restricción sería un golpe a nuestra capacidad operativa.
Consecuencias en materia de Defensa
Me comenta un excelente y prestigioso alto oficial de las Fuerzas Armadas ya retirado que la información sobre lo que ocurre en el Mediterráneo y su entorno lo tenemos muy bien cubierto tanto el CNI y el CIFAS que tienen muy buena información, así como redes y sistemas propios cerrados. Sin embargo, la inteligencia sobre el Sahel u Oriente Medio, vital para luchar contra el terrorismo yihadista podría sufrir. Para esto son esenciales los satélites estadounidenses de la National Reconnaissance Office (NRO) y la capacidad de interceptación casi infinita de la NSA. Sin ellos, nuestra vigilancia de algunas rutas marítimas (no las que controlamos nosotros directamente) o actividades subversivas se vería seriamente mermada.
La carta conjunta de los comités de inteligencia pone de manifiesto algo que va mucho más allá de lo técnico o incluso los innegables riesgos que representa Huawei. Los EE.UU. no nos ven como un aliado fiable y la ya deteriorada por percepciones de laxitud en gasto defensivo y cercanía a regímenes como los de Venezuela, Cuba o Nicaragua se ve afectada por las posiciones radicales e incluso anti OTAN y antioccidentales de la parte más radical del gobierno de coalición y los fuertes vínculos con China, no solo Huawei de personas cercanas al ejecutivo. Las decisiones tecnológicas cuestionables que proyectan una sombra sobre la lealtad estratégica del gobierno, en absoluto de nuestras Fuerzas Armadas o las de Seguridad, es un vaso de agua más en el cubo de nuestra credibilidad y fiabilidad entre los aliados que está a punto de rebosar.
Consecuencias en materia de Inteligencia y Seguridad Nacional
Los riesgos cibernéticos derivados de Huawei son innegables. Acusaciones de «backdoors» en sus equipos –negadas por la compañía, pero obligatorias según leyes chinas como la de Inteligencia Nacional de 2017, que exigen cooperación incondicional con el gobierno chino– podrían exponer datos sensibles en España. El almacenamiento de las intercepciones por Huawei invita a ciberataques o filtraciones, comprometiendo la soberanía de datos y facilitando el acceso a información que podría beneficiar a Pekín o, peor, filtrarse a terroristas y criminales transnacionales a través de ciberdelincuentes.
El impacto más directo recae en los Servicios de Información de la Policía Nacional y Guardia Civil, que manejan inteligencia operativa contra crimen organizado y terrorismo. Limitaciones en el intercambio con EE.UU. –retención de datos de la NSA o satélites– afectarían operaciones contra redes terroristas Yihadistas en el Sahel, Magreb, Oriente Medio, África o Asia Central o las que están vinculadas a Irán y sus tentáculos terroristas como Hezbollah o Hamás y las organizaciones criminales más peligrosas.
La agresividad de Huawei es un reflejo de la del propio régimen chino y el PCCh. Un altísimo funcionario español que ha tenido muy importantes responsabilidades en materia de defensa en el ámbito nacional e internacional, me comento que Huawei le había ofrecido un puesto con un sueldo astronómico, sin duda para tratar de acceder a sus contactos, agenda para evitar o levantar restricciones a su intento de penetración. Esto no ha hecho más que empezar.