Fundado en 1910
Pedro Sánchez y María Jesús Montero, en una imagen de archivo en el Congreso

Pedro Sánchez y María Jesús Montero, en una imagen de archivo en el Congreso

No se fían de sus intenciones

Los socios de Sánchez empiezan a contemplar un eventual adelanto de las elecciones en 2026

La líder de Podemos ha sido la primera en exponer una tesis que todos los aliados tienen en mente. Parte de la base de que el presidente no se va a inmolar presentando unos Presupuestos casi imposibles

Hay algo en la decisión de Pedro Sánchez de presentar al Congreso los Presupuestos Generales de 2026 que tiene a sus socios con la mosca detrás de la oreja, dicho coloquialmente. Después de dos años rehuyendo su obligación, de dos años justificando su rebeldía constitucional, el presidente ha decidido que ahora sí quiere cabalgar ese dragón. Aun cuando él mejor que nadie sabe que es una empresa complicadísima, casi suicida.

Dado que Sánchez no es un presidente que acostumbre a cometer errores no forzados ni a regalar puntos, los partidos de la mayoría de investidura empiezan a contemplar la posibilidad de que esté pensando en un eventual adelanto electoral si falla su plan A. Ése sería el motivo inconfesable del presidente para lanzarse a la piscina presupuestaria sin comprobar si hay agua. O, más bien, sabiendo que hoy por hoy no la hay.

La líder de Podemos, Ione Belarra, expuso ayer por primera vez en voz alta esa teoría en RNE. «El PSOE tiene un gravísimo caso de corrupción en su seno, está en muy serias dificultades, y yo no descarto para nada que esto pueda ser una jugada política para ir a un adelanto electoral», señaló Belarra, que además recordó que no sería la primera vez: en febrero de 2019, Sánchez disolvió anticipadamente las Cortes después de que Esquerra le tumbara los Presupuestos de ese año. Aquella fue su coartada. «Entre las dos opciones, no hacer nada y continuar sin Presupuestos o convocar y dar la palabra a los españoles, elijo la segunda», afirmó para justificarse. Con la diferencia no menor de que entonces gobernaba con unas cuentas públicas heredadas de Mariano Rajoy y las de ahora son suyas, aunque daten de 2023, de otra legislatura.

La líder de Podemos, Ione Belarra, el martes en la Diputación Permanente del Congreso

La líder de Podemos, Ione Belarra, el martes en la Diputación Permanente del CongresoEFE

Con mayor o menor convicción en ello, todos los partidos del bloque están incluyendo entre sus previsiones para el nuevo curso la posibilidad de que el próximo año haya elecciones generales. Aunque se da la paradoja de que a ninguno le convienen. Sumar es un cascarón vacío desde hace meses. Podemos negocia con Izquierda Unida para ser el mascarón de proa de una nueva candidatura de unidad en la ultraizquierda, pero a esa fruta le falta mucho para estar madura.

Carles Puigdemont está pendiente de que el Tribunal Constitucional de Cándido Conde-Pumpido le resuelva su amnistía. El PNV está siendo incapaz de frenar el avance de Bildu, que ya le empató a escaños en los últimos comicios vascos. Arnaldo Otegi quiere que la legislatura dure todo lo posible. Y ERC se resiste a apoyar los Presupuestos de Salvador Illa en Cataluña -pese a que lo hizo presidente de la Generalitat hace un año- precisamente porque teme que Sánchez pudiera convocar las elecciones anticipadamente y que Junts utilice en su contra un hipotético acuerdo presupuestario de Illa con Esquerra.

Al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes le preguntaron este miércoles por las declaraciones de Belarra. Félix Bolaños rehuyó la pregunta y se limitó a responder, aunque con circunloquios: «La voluntad del Gobierno es presentar los Presupuestos, y lo vamos a hacer. Haremos lo que hacemos siempre: buscar acuerdos».

La portavoz del Gobierno fue incapaz, el martes, de esbozar siquiera un calendario aproximado para los Presupuestos

Un día antes, la ministra portavoz no había sido capaz de aportar un solo dato sobre la hoja de ruta del Gobierno en su comparecencia posterior al Consejo de Ministros, a pesar de que ha transcurrido un mes desde que Sánchez oficializó su compromiso de presentar los Presupuestos. «El presidente del Gobierno les explicó cuál es el objetivo y ahí estamos, con la misma voluntad y las mismas ganas. Me van a permitir que, semanas después del anuncio, yo les pueda decir que partido a partido (…). Sabemos perfectamente que no va a ser un trabajo sencillo de hablar, dialogar y acordar con los grupos parlamentarios (…). No les puedo adelantar ningún escenario, vamos a ir pantalla a pantalla», se zafó Pilar Alegría. De momento no hay fecha para la aprobación del techo de gasto (sobre el que se cimenta cualquier presupuesto) ni tampoco fecha de inicio de la ronda de contactos con los grupos. El Ejecutivo incluso está estudiando la posibilidad de llevar al Congreso el techo de gasto y los Presupuestos todo junto, aunque no sería inmediato.

El escenario idílico y el más improbable

En realidad, el escenario idílico para Sánchez sería presentar las cuentas y que sus socios, los continuos y los discontinuos, se las aprobasen. Así podría tomar una bocanada de oxígeno para la segunda mitad de la legislatura, remodelar su Ejecutivo con las manos libres (un runrún que lleva circulando desde que acabó el curso) y no necesitaría un plan B. Pero el escenario idílico es también el más improbable. Por la volatilidad política y, también, por la judicial. El caso PSOE sigue en plena instrucción en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo, con el desbroce de las ingentes grabaciones de Koldo García que está llevando a cabo la UCO como principal amenaza para los socialistas. Y ninguno de los socios de Sánchez se fía de lo que pueda salir de ahí.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas