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Pedro Sánchez, durante su comparecencia de cinco horas en el Senado

Pedro Sánchez, durante su comparecencia de cinco horas en el SenadoEFE

La opacidad del presidente

Sánchez se zafa del interrogatorio político en el Senado y queda en manos del Supremo

Si algo dejó claro en cinco horas de comparecencia es que no va a aportar nada más, salvo que sea delante de un juez. Y es precisamente los tribunales a lo que temen los socialistas

El PP quemó este jueves en el Senado su último gran cartucho político para poner a Pedro Sánchez ante sus responsabilidades por el caso PSOE y los que afectan a su mujer y su hermano. Un cartucho que los de Alberto Núñez Feijóo llevaban desde mayo de 2024 esperando para usar en el mejor momento y con el que, según creen los populares, consiguieron retratar al presidente en su «gran evasión»; por la cantidad de «no me consta», «no lo sé», «desconozco» y «no recuerdo» con los que se zafó de las preguntas concretas.

Si algo dejó claro Sánchez durante cinco horas de interrogatorio es que no va a aportar nada más, salvo que sea delante de un juez. Ya solo quedan los tribunales para averiguar si existió una caja B en el PSOE con el dinero de las mordidas que, presuntamente, recibían José Luis Ábalos y Santos Cerdán de las adjudicaciones de obras públicas.

Y es precisamente los tribunales a lo que temen los socialistas, porque sigue sobrevolando el ambiente la posible apertura de una pieza separada sobre la contabilidad del PSOE por presunta financiación irregular. Dos días antes de la comparecencia de Sánchez en la comisión de investigación, su partido entregó al juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente extractos bancarios que acreditan la retirada de un millón de euros en efectivo en total. Pero la jugada no le salió bien al PSOE, porque un día después el magistrado preguntó contrariado al exgerente de la formación (que declaró como testigo) cuál era la ventaja de sacar el dinero del banco para pagar en metálico, pudiéndolo hacer por transferencia.

El PP lidera la acusación popular en la causa que instruye el Supremo y que tiene al anterior secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, en prisión provisional desde junio. Junto a los populares están personados Vox, Iustitia Europa, Ciudadanos y UPN. Los populares recuerdan que están a la espera de nuevas diligencias y de nuevos informes, en alusión al que prepara la UCO sobre el ministro Ángel Víctor Torres. Por no hablar de que, el próximo lunes, empieza el juicio al fiscal general del Estado por revelación de secretos.

El senador del PP Alejo Miranda

El senador del PP Alejo MirandaEFE

En el PP habían avisado a Sánchez de que, si le pillaban mintiendo en la comisión de investigación, inmediatamente presentarían una querella en el Supremo invocando el artículo 502.3 del Código Penal. Pero, como contó El Debate, el presidente se cubrió las espaldas con respuestas lo suficientemente ambiguas e inconcretas para taponar esa vía. A pesar de que ha tenido 20 meses -desde que estalló el caso PSOE- para averiguar, si es que no las sabía ya, las respuestas a muchas de ellas: desde cuándo, cuánto y cuántas veces cobró en metálico de Ferraz hasta si Leire Díez hizo algún trabajo para el PSOE; pasando por cómo conoció a Víctor de Aldama y cuántas veces estuvo el empresario en la sede del partido, en qué planta de Ferraz está el despacho de la gerente, cuántas maletas traía Delcy Rodríguez y cómo financió las primarias con las que ganó la Secretaría General del PSOE por segunda vez.

El presidente y su amplio séquito, encabezado por el ministro Félix Bolaños, abandonaron la Cámara Alta en un estado de aparente euforia; felicitándose porque, según ellos, Sánchez no solo salió vivo, sino que salió airoso frente al «bochorno» de la oposición y las preguntas atropelladas del senador del PP Alejo Miranda. El líder del Ejecutivo se permitió denigrar a la Cámara Alta tildando de «circo» la comisión de investigación, a pesar de que había empezado su intervención diciendo: «Es un placer para mí estar en el Senado». Y se permitió arrojar al hermano y al novio de Isabel Díaz Ayuso contra la bancada del PP mientras, en paralelo, se quejaba de que no eran «objeto de la comisión» las preguntas sobre su hermano, David Sánchez, y las saunas de su difunto suegro.

Desde el PP avisan: «Lo de hoy (por ayer) solo es una estación más dentro de una vocación inequívoca de amplificar toda la suciedad que rodea el presidente del Gobierno». En otras palabras: seguirán sin darle tregua, aunque la bala de plata de poner interrogarlo en el Senado no volverá, era solo una.

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