La vicepresidenta Montero, tras el Consejo de Ministros de este martes
Cuenta atrás para la despedida
Montero prepara su traca final antes de salir del Gobierno: Presupuestos, quita y financiación
Pretende que el Consejo de Ministros apruebe en el primer trimestre de 2026 las cuentas públicas, la condonación de la deuda y la reforma de la financiación autonómica. Otra cosa será lo que pase después en el Congreso
María Jesús Montero es una especie en peligro de extinción en la Moncloa, puesto que se cuentan con los dedos de una mano los ministros del primer Gobierno de Pedro Sánchez que han sobrevivido a más de siete años de marejadas y remodelaciones. Solamente ella, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas.
No obstante, ahora sí que sí la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda ve próxima su salida del Ejecutivo para volcarse en su candidatura a las elecciones andaluzas, que se celebrarán en junio. Aunque suele decir que, hasta entonces, ella es vicepresidenta de martes a martes, en respuesta a quienes le acusan de serlo a tiempo parcial.
El calendario se ha alineado con Montero, o Montero con el calendario, y la número dos del Gobierno prepara una gran traca final como despedida: Presupuestos, condonación de la deuda a las comunidades y nuevo modelo de financiación autonómica, que llevarán una tramitación casi sincronizada. La vicepresidenta quiere que el Consejo de Ministros apruebe los tres asuntos en el primer trimestre de 2026, antes de mudarse a Andalucía para enfrentarse a Juanma Moreno. No obstante, aunque así suceda, dejará el trabajo a medias, puesto que la última palabra en los tres casos la tienen las Cortes. Y ahí no son el Gobierno ni ella los que manejan los tiempos, sino más bien los que los padecen.
Los Presupuestos de 2026
Por lo que se refiere a los Presupuestos de 2026, la vicepresidenta primera anunció este martes que su intención es llevarlos al Consejo de Ministros en febrero para su aprobación y, después, presentarlos en el Congreso, donde el Ejecutivo lo tendrá prácticamente imposible por el bloqueo de Junts y la nula actitud colaboradora de Podemos. La baza electoral de Montero es que, como ella mismo adelantó este martes, serán unos Presupuestos «muy expansivos»: es decir, con mucho gasto. Esa y que ya no estará en la bancada azul del Gobierno para cuando el Congreso los vote y, previsiblemente, tumbe; de manera que se evitará el desgaste.
Antes que eso, la Cámara Baja deberá pronunciarse sobre los objetivos de deuda y déficit que el Gobierno aprobó este martes y que delimitan el marco presupuestario. Esos objetivos deben votarse una vez y, si caen, el Ejecutivo tiene que aprobar unos distintos o los mismos (suya es la decisión) y llevarlos a una segunda votación. Así lo establece la ley. En caso de que también fracase, los Presupuestos se elaboran con los que están en vigor.
La condonación de la deuda
En cuanto a la quita de la deuda, el Gobierno aprobó en septiembre un anteproyecto de la llamada Ley de medidas excepcionales de sostenibilidad financiera para las comunidades autónomas de régimen común. La norma aún deberá volver al Consejo de Ministros en segunda vuelta, ya como proyecto de ley, antes de ser remitida al Congreso. No será en lo que queda de 2025, sino a principios del próximo, estiman en Hacienda.
La condonación tiene mejor pronóstico en el Parlamento que los Presupuestos, puesto que Junts está a favor. De manera que su tramitación no debería ser demasiado larga. En el Ministerio confían en que la quita esté aprobada en primavera. A partir de entonces, Hacienda abrirá un plazo para que las comunidades se acojan a esta condonación parcial, puesto que deben solicitarla.
El escenario idílico para Montero es que ese plazo coincida con la campaña andaluza. Así, el PSOE-A elevaría la presión sobre el popular Juanma Moreno para que no desprecie una quita que, en el caso de Andalucía, ascendería a 18.791 millones de euros si la pide. Se trata de la mayor de las que ha ofrecido el Gobierno a las comunidades del régimen común, incluso mayor que la de Cataluña (17.104 millones). La vicepresidenta primera sigue sosteniendo que, cuando llegue el momento, todos los presidentes regionales del PP que ahora rechazan la condonación acabarán aceptándola. También Moreno.
El modelo de financiación autonómica
Queda, por último, el nuevo modelo de financiación. Montero anunció el lunes, durante el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que en febrero presentará una reforma del modelo (pendiente desde 2014). Es decir, el mismo mes que se ha fijado para la aprobación de los Presupuestos en el Consejo de Ministros. Según la vicepresidenta primera, será un modelo que combine multilateralidad y bilateralidad, y modificará la actual Ley por la que se regula el sistema de financiación de las comunidades autónomas de régimen común, que data de 2009. El anuncio fue recibido con escepticismo por parte de las comunidades del régimen común, salvo de Cataluña. Porque Montero no detalló cuál va a ser la base de ese sistema, ni la cantidad de fondos que se van a incorporar, ni cómo se va a articular con las comunidades.
Presupuestos, quita y financiación autonómica. Cuando deje esos tres platos girando en el aire, la hoy vicepresidenta primera, ministra de Hacienda, vicesecretaria general del PSOE, diputada por Sevilla y secretaria general del PSOE-A abandonará el Gobierno y se centrará en las elecciones andaluzas. Luego puede que varios de esos platos, o los tres, acaben rotos en el suelo, pero para entonces Montero ya no estará en la Moncloa.