Miguel Ángel Gallardo y Óscar Fernández en el debate de las elecciones extremeñas
El titubeo de Gallardo cuando le recuerdan que está procesado: «Eh... Si me deja terminar...»
El candidato del PSOE a la Junta de Extremadura tendrá que responder ante la Justicia el próximo mes de mayo por presuntamente enchufar al hermano de Pedro Sánchez
Las elecciones de Extremadura se celebran en un contexto inédito, al menos en lo que alude a uno de los candidatos. La contienda electoral llega con el aspirante del PSOE a la Junta de Extremadura procesado por enchufar, presuntamente, al hermano de Sánchez con un cargo a medida en la Diputación de Badajoz.
Ese procesamiento, por el que tendrá que responder ante la Justicia el próximo mes de mayo, ha marcado el comienzo del debate electoral televisado en RTVE.
El candidato de Vox a la Junta de Extremadura, Óscar Fernández, le ha calificado directamente de «testaferro» de la «mafia» socialista en esta comunidad autónoma.
El candidato del PSOE, Miguel Ángel Gallardo, ha intentado desterrar desde el primer minuto del debate ese calificativo, aunque con poco éxito. Gallardo ha dicho estar procesado por una denuncia falsa impulsada después por partidos políticos como Vox, personado en la causa.
«Voy a hacer solo un inciso para contestarle porque lo que pretende este señor es embarrar el debate. No tiene ninguna propuesta para Extremadura. Mire usted. Usted sabe que todo es fruto de una denuncia falsa. ¿De quién? De un sindicato falso. Que además es un sindicato falso que se engordó con artículo falsos y que partidos falsos como el de usted fueron los que pusieron la denuncia».
«Eso es verdad. Nosotros pusimos la denuncia y la juez le ha procesado», le respondió Fernández.
«Eh... Si me deja terminar.... Mire, señor Fernández, estos señores son patriotas de pacotilla», ha terminado respondiendo Gallardo, haciendo después un argumento (un tanto fallido) en defensa de la Constitución.
Este procesamiento esta marcando la campaña tanto por su gravedad como por lo infrecuente. Preguntado por este hándicap, Gallardo aseguró hace unos días que todo se trata de «una gran mentira» que «se interpone un mes después de ser elegido secretario general y siete años después de haber sido contratado ese trabajador».