El carguero transportaba el mayor alijo de cocaína aprehendido hasta la fecha en el mar por las fuerzas de seguridad europeas
Policía Nacional 'Operación Marea Blanca': cómo fue el golpe histórico al narcotráfico que desbarató un envío récord de cocaína
Mientras la mayor parte de los españoles se despertaban y abrían sus regalos, en la madrugada del 6 de enero, un grupo de agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional se preparaba para una intervención histórica en mitad del océano Atlántico. A más de 530 kilómetros de Canarias, un buque mercante cargado oficialmente de sal se había convertido en el objetivo de una investigación que llevaba meses siguiendo el rastro de una poderosa organización criminal internacional dedicada al tráfico de cocaína.
El barco, el United S, navegaba con bandera de Camerún y había iniciado su ruta semanas antes desde Turquía y tenía como destino final Huelva. Tras atravesar el Atlántico, llegó a aguas próximas a Brasil, donde los investigadores creen que recibió en alta mar una carga ilícita de grandes dimensiones sin llegar a atracar en puerto. Desde allí emprendió el viaje de regreso hacia Europa, con el objetivo de llegar hasta el Estrecho de Gibraltar, donde diversas narcolanchas llevarían el cargamento hasta la provincia de Huelva. La importación fue planeada por un conglomerado de organizaciones criminales, pero los principales líderes son ciudadanos de Serbia.
La operación, bautizada como Marea Blanca, fue el resultado de una compleja coordinación internacional en la que participaron, entre otros, la DEA de Estados Unidos, la Agencia Nacional del Crimen del Reino Unido, la Policía Federal de Brasil, el CITCO y el MAOC-N, con sede en Lisboa. La investigación estuvo dirigida por la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional y el Juzgado Central de Instrucción número 4.
Cuando los agentes localizaron el mercante en aguas internacionales, se activó el apoyo del buque Relámpago de la Armada española para el abordaje. El asalto fue ejecutado por los GEO, que abordaron el buque en plena noche y detuvieron a los 13 tripulantes: siete de nacionalidad india, cuatro turcos y dos serbios. Estos últimos eran considerados por los investigadores como los «notarios del viaje», encargados de vigilar el cargamento y garantizar que llegara intacto a su destino. A uno de ellos se le intervino un arma de fuego, presuntamente utilizada para intimidar al resto de la tripulación.
Una vez superado ese primer escollo, el registro del buque confirmó las sospechas. En una de las bodegas, ocultos entre toneladas de sal, los agentes hallaron 294 fardos de cocaína que sumaban 9.994 kilogramos, casi diez toneladas. Parte del alijo ya estaba preparado para una descarga inminente, concretamente 37 fardos, con un peso cercano a una tonelada, habían sido colocados en la zona de estribor antes de la intervención policial.
9.994 kilos, el mayor alijo de cocaína aprehendido hasta la fecha en el mar por las fuerzas de seguridad europeas
Como es lógico en una acción de este tipo, la operación no estuvo exenta de dificultades. Tras el abordaje, el mercante se quedó sin combustible y permaneció durante casi doce horas al pairo, lo que obligó a solicitar la intervención de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima para remolcarlo hasta el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Allí fue descargada y expuesta la droga, marcada con distintos colores, en presencia de los investigadores.
La Policía Nacional ha calificado la intervención como el mayor alijo de cocaína incautado en alta mar en su historia y el más importante realizado por fuerzas policiales europeas. Un golpe contundente, subrayan, en esta lucha eterna contra la entrada de drogas en nuestro país.