Valla con concertinas
Una veintena de inmigrantes acceden a Ceuta aprovechando el deterioro de la valla
Estas nuevas llegadas se suman a las registradas en el mes de enero
El temporal de la pasada madrugada ha vuelto a convertirse en aliado de la inmigración irregular en Ceuta. Una veintena de personas, en su mayoría de origen subsahariano, logró entrar en la ciudad aprovechando tanto las inclemencias meteorológicas como el avanzado estado de deterioro del vallado perimetral, que vuelve a evidenciar sus carencias estructurales.
Durante el salto, las fuerzas de seguridad activaron medidas preventivas en la frontera, reduciendo al mínimo los accesos y manteniendo cerradas las puertas mientras se sostenía el nivel de alerta. Aun así, el grupo consiguió franquear el perímetro sin mayores dificultades. Dos de los inmigrantes, además, eran menores de edad y accedieron a territorio ceutí por vía marítima.
Estas nuevas llegadas se suman a las registradas a lo largo del mes de enero, cuando más de un centenar de personas alcanzaron la ciudad, agravando una situación ya crítica en los centros de acogida. Todo ello pese a que cerca de 260 residentes han sido trasladados recientemente a distintas comunidades de la península, en un intento por aliviar la presión asistencial.
El flujo constante de salidas hacia territorio peninsular está alimentando lo que en Ceuta se percibe como un claro efecto llamada. Las imágenes de inmigrantes que abandonan la ciudad con destino a la península, muchos de ellos sonrientes, han calado entre quienes aguardan al otro lado de la frontera, reforzando la idea de que Ceuta sigue siendo una puerta eficaz hacia Europa. Solo el pasado 30 de enero, 80 residentes del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), principalmente argelinos y magrebíes, fueron trasladados fuera del territorio. En el conjunto del mes, la cifra de salidas ronda las 150 personas.
Ese goteo constante de traslados contrasta con la intensidad de las entradas. En apenas tres días de la última semana, unas 180 personas lograron acceder de manera irregular a la ciudad. En lo que va de año, el balance ya supera los 400 inmigrantes. El resultado es un CETI desbordado, al borde del colapso, con más de 700 personas alojadas cuando su capacidad máxima es de 512.
A esta presión asistencial se suma el deterioro del sistema de contención fronteriza. Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) advierten de que el vallado se encuentra «agotado, obsoleto y deteriorado» y reclaman una reforma integral del perímetro. Según denuncian, los inmigrantes son capaces de trepar ambas vallas en menos de medio minuto.