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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en el Ministerio de Trabajo

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en el Ministerio de TrabajoEuropa Press

División en la extrema izquierda

El frente de izquierdas de Rufián nace muerto, Podemos en caída libre y Sumar busca aliados

Tras el fracaso de Podemos en las elecciones de Aragón y la supervivencia de Sumar, la extrema izquierda se encuentra dividida, indecisa y buscando su lugar en el espectro político

La líder de Podemos, Ione Belarra, reafirmó este martes 10 de febrero su negativa a ir en coalición con el partido de Yolanda Díaz, Sumar, en las próximas elecciones generales. Aunque tendió la mano a Izquierda Unida para «reconstruir esa izquierda de transformación que existía con Unidas Podemos», al mismo tiempo, la cúpula del partido 'rosa' busca crear un nuevo proyecto político junto a Más Madrid, IU y Los Comunes. Todo ello para refundar la actual coalición que conforma Sumar de cara a las próximas generales, previstas para 2027, invitando a su vez a otras formaciones, entre ellas el partido fundado por Pablo Iglesias, pese a sus reiteradas negativas.

No obstante, Belarra afirmó que en su partido llevan tiempo intentando «volver a poner a la izquierda en pie» y que quieren «participar de las candidaturas más amplias posibles», pese al fracaso de la lista conjunta a modo de frente popular que planteaba el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, y el desprecio a Sumar por parte de los 'morados'.

Fuentes de Podemos subrayaron a la Agencia EFE que para ellos Sumar no representa una «izquierda transformadora», ya que, a su juicio, el partido de Yolanda Díaz es fruto de una operación política para construir una izquierda plegada a los intereses del PSOE.

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra

La secretaria general de Podemos, Ione BelarraEuropa Press

La vicepresidenta segunda y líder de Sumar en el Gobierno de coalición con el PSOE, calificó el auge de Vox como una «emergencia democrática sin precedentes» y abogó por articular una «alianza democrática» con un «programa de mínimos». Aún así, Díaz evitó apoyar la propuesta de frente electoral unitario de Rufián, porque esto «no va del cómo, sino del qué vamos a hacer por el país», dijo.

Por su parte, Gabriel Rufián pidió este miércoles que la nueva formación de izquierdas y «progresistas», que se está tratando de forjar en estos momentos, no esté liderada desde «un despacho de la universidad de Madrid». Este comentario no sentó bien en Podemos, contestando Belarra, a la cual le parece una falta de respeto el llamar a Podemos «un producto de la Universidad Complutense de Madrid, como les dice el PP», pidiendo unidad y educación.

La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, realizó una llamada el viernes a aprovechar las sinergias en un momento social y político de «shock, incertidumbre y crisis» y ha destacado que la unión de fuerzas «no es traicionarse». Hizo esta reflexión tras pronunciarse a favor de una posible alianza entre las fuerzas de izquierdas de cara a las próximas elecciones generales, superando «las diferencias del pasado», y después de que Gabriel Rufián insistiera en reclamar un frente común para los próximos comicios

El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, consideró como algo positivo que se organicen aquellos partidos situados más a la izquierda que los socialistas, para así «no atomizar el voto ni perder representación».

Otros partidos de izquierdas siembran la discordia en estos momentos de busca de una lista conjunta, poniendo la zancadilla a sus homólogos de pensamiento. Compromís se niega a ir con Podemos, y la Izquierda Unida de Antonio Maíllo rechaza ir con ERC. Esta misma formación política «juega a dos bandas», apoyando a Podemos en Extremadura y a Sumar en el resto de comunidades y a nivel nacional.

La situación actual es tumultuosa, lo único claro es que esta parte del eje político busca unirse en un frente común, sin una conclusión por el momento y ni tan siquiera certeza de si se va a dar. Continúan con la búsqueda de un consenso, de quién lo debe liderar y de cuáles serán los objetivos, más allá de luchar contra lo que denominan «ultraderecha».

El cisma de las izquierdas

Este cisma en la izquierda ya ha causado sus estragos en las elecciones autonómicas de estos tiempos. En Extremadura, con la ausencia de Sumar en la elecciones, Podemos-IU-AV mejoró sus resultados con 17.705 votos más que en 2023, recibiendo tres escaños más y un porcentaje de voto del 10,27%. Con un total de 7 representantes y 54.541 votos.

Sin embargo, en las recientes autonómicas de Aragón, sus conflictos provocaron la casi desaparición de ambas agrupaciones, morados y rosas. Podemos desapareció de las Cortes de Aragón perdiendo más de 20.000 votos respecto a las anteriores elecciones, quedándose en 6.206 votos. Mientras tanto, la coalición Izquierda Unida-Sumar mantuvo su escaño, quedándose a algo más de mil votos por encima de la formación de Alvise y perdiendo alrededor de 1.500 votantes respecto al año 2023, con un total de 19.290 votos. Hay que destacar que en las previas elecciones de Aragón, Izquierda Unida se presentó sola.

Más allá de los precedentes de las elecciones autonómicas, ambos partidos, con el mismo origen, se encuentran en una situación peliaguda. En Sumar, con su refundación, existen dudas sobre el liderazgo de Yolanda Díaz, siendo cautelosos al hacer comentarios al respecto. Mientras tanto, Podemos «se la juega» en Castilla y León, donde Izquierda Unida no apoyará su propuesta de ir juntos, decantándose por una coalición con Sumar y Verdes Equo. Las elecciones en esta región marcarán el futuro cercano del partido morado.

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