Santiago Abascal y Óscar Fernández, candidato de Vox en Extremadura, en un mitin en Almendralejo
Vox deja abiertos todos los escenarios pese al desbloqueo de las negociaciones con el PP
«Si hay pactos, va a ser con un cambio de rumbo», afirmó Santiago Abascal desde Salamanca, en un aviso a Guardiola, Azcón y Mañueco
Los populares fijan un marco que se base entre otras cosas en la proporcionalidad de los resultados que han arrojado las urnas y la estabilidad institucional
El Partido Popular y Vox dieron un paso importante este lunes después de semanas de parálisis en Extremadura, donde crecía la hipótesis de una repetición electoral, y expectación en Aragón, donde había habido un intercambio de mensajes pero no reuniones formales desde las elecciones.
Ignacio Garriga avanzó desde Bambú un nuevo marco negociador, de dos fases, que se podría sintetizar en la del 'qué' y la del 'cómo', es decir, una primera para poner negro sobre blanco un programa de gobierno con medidas concretas, y una segunda, en la que se determine cómo se llevará a cabo, aquí entraría la cuestión de las consejerías. Al poco desde Génova, Cuca Gamarra confirmó que la dirección del PP entraría en las negociaciones autonómicas para «facilitar los acuerdos», al no querer «permanecer impasibles» ante el riesgo real de que se repitan las elecciones en ambas regiones.
Este paso se tomó el día después de una conversación que mantuvieron Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal durante una hora, según desveló ayer el líder de los populares en los micrófonos de Onda Cero, para hablar entre otras cosas de «retomar» precisamente las negociaciones que estaban en stand by.
Las conversaciones se retomarán en los próximos días, aunque ninguna de las dos partes ha concretado por el momento exactamente cuándo. En Extremadura la primera votación de la investidura de María Guardiola debe celebrarse como máximo el 3 de marzo. Todo apunta a que será difícil llegar a un acuerdo para entonces. Hoy por hoy, ante esa ausencia de pacto, desde de Vox trasladan que su postura es un «no rotundo»; salvo que hubiera un cambio muy llamativo respecto a la posición del PP extremeño. A partir de esa primera votación, si resultara fallida, tendrían aún dos meses para tratar de acordar.
Hace unos días Guardiola sorprendía al afirmar que quería que Vox fuera su socio de Gobierno, y que encontraba entre ambos más cosas que les unen de las que les separan. Del otro lado, Santiago Abascal no descartaba ninguna opción, tampoco la de pedir un cambio de candidata si seguía el bloqueo o el de una repetición electoral, al considerar que no se avanzaba por donde quieren ir.
En el caso de Aragón el 3 de marzo es la fecha en la que se constituirá la Asamblea. En esta región, podría ser más sencillo, porque además la relación personal es más fácil que en Extremadura. Jorge Azcón expresaba estos días su deseo de llegar a un acuerdo «a fuego lento». En ambos casos la opción podría ser esperar a que pasen las elecciones de Castilla y León, donde también podría haber un escenario postelectoral parecido tras el 15 de marzo.
Ahora bien, aunque hayan mostrado su disposición a llegar a un acuerdo, e insisten en que los cargos no importan, no en estos momentos donde, asegura Vox, la prioridad es detallar un programa de gobierno con medidas concretas y con garantías de que se apliquen las políticas, desde Bambú subrayan que no renuncian a nada. Que vayan a sentarse con el PP de nuevo esta semana no implica que el acuerdo vaya a salir ni que apoyen un Gobierno de los populares para evitar volver a las urnas. «Todo sigue abierto», señaló ayer Garriga, que aseguró que actuarán «con responsabilidad» tras leer el resultado de las urnas. «Cuando vayamos avanzando en el qué, veremos cómo podemos garantizar ese qué», sostuvo, aludiendo a la «desconfianza mutua» de la que vienen.
En el programa de gobierno puso el acento también Santiago Abascal, que desde Salamanca avisó a Guardiola, a Azcón y también a Alfonso Fernández Mañueco, de que «si hay pactos, va a ser con un cambio de rumbo». «Nosotros vamos a seguir los contactos para las negociación con el PP en esas regiones sobre la base de que lo primero que vamos a negociar es un programa de gobierno, para ver si estamos de acuerdo en las cosas que hay que hacer. Si no, no tiene sentido que gobernemos juntos», manifestó. El orden sería un pacto de gobierno con medidas concretas, el establecimiento de unos plazos para cumplir dichas medidas y garantías de que se cumplirá. «Si obtenemos todo eso, igual hablamos de lo demás o igual no, pero podremos llegar a un acuerdo», añadió, en un mitin en el que, por otro lado, volvió a acusar a los populares de «estafa política».
Las líneas del PP
El PP ha hecho público el marco que propone de cara a las negociaciones con Vox. Este se basa en varias ideas, entre otras el respeto a la ley, que incluye el «acatamiento» del reparto de competencias, el principio de «coherencia programática» -los populares se muestran dispuestos a «ampliar» lo que ofrecieron en sus programas electorales pero no a contradecirlo-, la proporcionalidad de acuerdo con los resultados de las urnas y la «estabilidad institucional», que se traduce entre otras cosas en que puedan aprobarse presupuestos.
Asimismo, la formación de Feijóo apunta varios ámbitos de acuerdo que considera prioritarios: la rebaja fiscal, la reducción de la burocracia para autónomos y pequeños empresarios, la vivienda, la defensa de los trabajadores del sector primario, la lucha contra la okupación, el control de la inmigración, el apoyo a la natalidad y a la familia o la seguridad.
Según manifestó ayer Feijóo, la prioridad de su partido es «un cambio político y que Sánchez pase a la historia». «Vox tiene que responder a una pregunta: si su prioridad es esta o imposibilitar gobiernos del PP aún ganando el PP», sostuvo.