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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.EP

Paso a un lado

La renuncia inducida de Yolanda Díaz quita un problema a la extrema izquierda y le crea otro

  • La vicepresidenta segunda seguirá en el Gobierno hasta el final de la legislatura. Sostiene que ha sido una decisión muy meditada

  • Su marcha abre una sucesión complicada y facilita algo -aunque no demasiado- el acuerdo con Podemos

Yolanda Díaz no será la candidata de como quiera que se llame Sumar en las próximas elecciones generales. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo lo ha anunciado mediante una carta colgada en sus redes sociales en la que asegura que su decisión es «muy meditada». No obstante, seguirá en sus cargos institucionales hasta el final de la legislatura, según ha comunicado a Pedro Sánchez.

«Lo que tenemos que hacer es ganar el país, y tenemos que hacerlo juntas en todos los sitios. Es el momento de salir a ganar. Es el momento de movilizarnos, de participar, de tomar la democracia con nuestras manos. Y esto es lo que voy a hacer a partir de ahora», ha arengado a los suyos en un vídeo colgado en Instagram tras hacerse pública la noticia.

Díaz no acudió el pasado sábado al acto convocado con IU, Movimiento Sumar, los Comunes y Más Madrid para renovar su alianza, lo que ya dio muchas pistas. En lugar de acompañar a sus compañeros, y como reveló El Debate, se fue a La Coruña a pasar el fin de semana de compras y conciertos en compañía de su amiga Amparo Merino, secretaria de Estado de Economía Social.

La decisión de la socia de Sánchez quita un problema a la extrema izquierda, pero le crea otro. Por un lado, su paso a un lado facilita algo -aunque no demasiado- el acuerdo con Podemos, que bajo ningún concepto iba a estar en la futura candidatura si ella era la candidata. Además, solo Movimiento Sumar apostaba por que repitiera como cabeza de cartel sin debate interno, porque IU y el resto de las confluencias ya venían pidiendo que se abriera un proceso interno para tomar la decisión democráticamente.

Sin embargo, el problema que se le abre ahora a Sumar es quién, si no ella. Ministros como Pablo Bustinduy y Ernest Urtasun se han autodescartado, y tampoco hay tanto donde elegir.

Este periódico publicó el pasado 19 de diciembre una información titulada El farol de Yolanda Díaz malogra sus opciones de repetir como candidata. En ella, El Debate se hacía eco de lo enormemente tocada que había quedado su imagen tras echar un pulso a Sánchez -a quien exigió una remodelación en profundidad del Gobierno- y perderlo. Y su auctoritas dentro del espacio de Sumar aún más.

En realidad, Díaz cuenta sus batallas por derrotas este curso. Aun después de haber renunciado a sus cargos orgánicos en Movimiento Sumar para centrarse en su labor institucional. No ha sido capaz de sacar adelante la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, que era su gran proyecto de la legislatura: Junts lo tumbó en el primer asalto parlamentario, allá por septiembre, y el PSOE no quiere recuperar la iniciativa porque sabe que con los de Carles Puigdemont no hay nada que hacer. Tras la condena al fiscal general del Estado, la vicepresidenta segunda llamó a la sociedad a salir a las calles para «defender la democracia», y lo hizo desde la sala de prensa de la Moncloa. Pinchó estrepitosamente.

«Yolanda Díaz no renuncia voluntariamente. Lo hace porque sabe que no la quieren ni los suyos (...). Lo que hace es adelantarse a una realidad: que la vicepresidencia del Gobierno se la van a quitar los españoles a ella y a su compañero Pedro Sánchez en las próximas elecciones generales», según el PP.