Embajada de España en la India
Audios, amenazas y un beso sin consentimiento: un comisario de la Policía, investigado por acoso a una subordinada en la India
El Debate, que ya destapó este caso en abril de 2025, ha tenido acceso a la querella presentada por la agente
La Audiencia Nacional investiga a un comisario de la Policía Nacional, Emilio de la Calle, que estuvo destinado como consejero de Interior en la Embajada de España en la India por presuntos delitos de acoso laboral y sexual, amenazas, lesiones, delito contra la intimidad y agresión sexual contra una subinspectora que trabajaba bajo su mando directo.
El Debate, que ya destapó este caso en abril de 2025, ha tenido acceso a la querella presentada por la agente, un escrito que describe un prolongado episodio de abuso de poder y control psicológico durante los meses en que ambos compartieron destino en Nueva Delhi.
Según la denuncia, la subinspectora se incorporó al puesto en julio de 2024 como personal de apoyo operativo en la Consejería de Interior de la Embajada de España en la India. Allí trabajaba prácticamente sola con el comisario, su único superior jerárquico, sin otros funcionarios o personal de apoyo. Esta situación, sostiene la querella a la que El Debate ha tenido acceso, generó un contexto de aislamiento y dependencia total que el mando habría aprovechado para imponer un trato degradante y vejatorio. Según los audios aportados, incluso le prohibía relacionarse con otros funcionarios de la embajada por considerarlos «peligrosos» para ella.”
El escrito relata que, desde los primeros meses, la agente fue sometida a descalificaciones constantes, reproches desproporcionados y amenazas relacionadas con su futuro profesional dentro del cuerpo. Según la querella, el comisario utilizaba su posición de autoridad para infundir miedo, cuestionar de forma permanente la valía de la subinspectora y advertirle de las consecuencias que podría tener para su carrera cualquier desobediencia o desacuerdo. En uno de los audios más escalofriantes, el comisario llegó a decir: «¿Qué hago? ¿te pego? ¿te doy una hostia? Sí, a ver si con un ojo morado…», mientras le recordaba que había «secuestrado gente» y cometido actos extremos en su carrera.
Con el paso del tiempo, siempre según el relato de la denunciante, el control se extendió más allá del ámbito estrictamente laboral. La subinspectora sostiene que su jefe intentó supervisar aspectos de su vida personal, sus relaciones sociales y sus movimientos fuera del trabajo, bajo el argumento de la seguridad y de las exigencias del destino en el extranjero. Le exigía informar sobre actividades tan personales como clases de yoga, horarios de misa o incluso detalles de la empleada de hogar contratada.
Uno de los pilares de la investigación es el material probatorio aportado por la agente, ya que la querella incorpora numerosas grabaciones de audio, mensajes y otros documentos que, según la acusación, recogen episodios reiterados de amenazas, insultos y hostigamiento. La defensa del comisario ha cuestionado la integridad de estos audios, motivo por el que la Fiscalía ha solicitado un informe técnico-pericial para determinar si han sido manipulados o editados.
La denuncia también recoge la existencia de informes psicológicos, uno de ellos de carácter forense, que diagnostican un trastorno de estrés postraumático en la subinspectora y descartan simulación. A ello se suma el testimonio de un diplomático extranjero, Zsolt M. Wittman, cónsul en la embajada de Hungría, que asegura haber presenciado un comportamiento violento del comisario hacia la agente en un acto oficial.
El episodio más grave que describe la querella se habría producido en febrero de 2025, cuando la subinspectora sufrió un desvanecimiento en la oficina. Según su relato, el comisario la acompañó a su domicilio y, aprovechando la situación de vulnerabilidad y la relación jerárquica, incurrió en una conducta de naturaleza sexual sin consentimiento. Parte de lo ocurrido habría quedado registrado por una cámara de seguridad instalada en la vivienda. El audio y las imágenes recogidas, según la querella, muestran cómo De la Calle se acercó a la subordinada mientras estaba en el sofá con los pies en alto y le dio un beso en la comisura de los labios sin su consentimiento.
Tras la apertura de la investigación, el comisario fue cesado de su puesto en la India y permanece suspendido de empleo y sueldo. El juez instructor acordó además la prohibición de comunicarse o acercarse a la subinspectora, incluso por razones de servicio.
En las últimas semanas, los abogados de la denunciante han solicitado que la causa avance hacia juicio oral al considerar que los hechos están indiciariamente acreditados, sin perjuicio de diligencias aún pendientes. El procedimiento continúa en fase de instrucción en la Audiencia Nacional, sin que exista todavía un pronunciamiento judicial sobre el fondo de las acusaciones.
Tras hacerse públicos esos audios y conocerse el avance de la investigación, el sindicato mayoritario de la Policía Nacional, Jupol, ha expresado su «consternación e indignación» por los hechos y ha trasladado su apoyo a la agente afectada, subrayando que, de confirmarse, se trataría de una conducta «gravísima» que vulnera la dignidad profesional de la víctima y daña la imagen del cuerpo.