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La semilibertad de Anboto pone en la puerta de salida de prisión a 'Txapote'

El asesino de Miguel Ángel Blanco, junto con su mujer, Irantzu Gallastegi, son los últimos históricos de ETA que permanecen entre rejas

Corresponsal en Bruselas

García Gaztelu siempre se ha caracterizado por su frialdad, tanto a la hora de asesinar como en el momento de enfrentarse a los juicios

Javier García Gaztelu 'Txapote', en uno de sus múltiples juiciosEuropa Press

La etarra Soledad Iparraguirre 'Anboto' acumula tal cantidad de años de prisión que en los últimos juicios a los que fue sometida no se molestaba ni en negar su intervención en los asesinatos. Fuera condenada a 100 años o a 1000, la estancia entre rejas iba a ser la misma, una mínima parte de la condena que se ha visto acelerada con la semilibertad que conocimos este sábado.

Pero, si ya de por sí es grave la prontitud con que sale de la cárcel, la semilibertad de 'Anboto' pone en la puerta de salida a Javier García Gaztelu 'Txapote', asesino de Miguel Ángel Blanco, de Gregorio Ordóñez o de Fernando Múgica, entre otros, hasta trece.

Porque con las últimas salidas de prisión, queda claro que la alarma social ya no es motivo para permanecer encarcelado. 'Anboto', 'Txeroki' o 'Kantauri' ya no duermen en la cárcel a pesar de tener condenas de cientos de años, cuando no de miles.

El artículo 100.2

La aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario ha sido la última estratagema ideada por el Gobierno Vasco (quizá bajo consejo de Otegi) para sacar de las cárceles a los pocos presos de ETA que quedan.

Según los datos oficiales la asociación de familiares y amigos de los miembros de ETA, Etxerat, en la cárcel ya solo quedan, a día 19 de febrero, 69 etarras. Y entre ellos están incluidos los agraciados con el 100.2 puesto que, en teoría, continúan cumpliendo condena, aunque solo sea yendo a prisión para dormir, por lo que los terroristas que realmente cumplen condena de forma efectiva posiblemente ya no llegue al medio centenar.

Este periódico, El Debate, desveló el pasado mes de abril, con la salida de prisión de Juan Carlos Chouzas 'Gadafi', la utilización de este artículo de Reglamento Penitenciario para sacar de la cárcel a aquellos etarras que no cumplían los requisitos necesarios para que se les aplicara el tercer grado, que, de facto, suponen las mismas condiciones de semilibertad.

Y tal y como se ha evidenciado con la salida de prisión de 'Anboto' este artículo se aplica, precisamente por no cumplir con el tercer grado, a los terroristas más sanguinarios. De hecho, solo en los últimos meses se han beneficiado históricos como Olarra Guridi y Ainhoa Mujika o el mayor asesino de la historia de la organización terrorista, Henri Parot.

De esta manera, ya han desmantelado todas las posibilidades para mantener a 'Txapote' y a su compañera de asesinatos y de vida personal, Irantzu Gallastegi, en la prisión y, en cualquier momento, se le puede aplicar el artículo 100.2 a pesar de que no cumplirá la condena hasta el año 2031. Estos dos sanguinarios asesinos, junto con Julen Atxurra 'Pototo' son los únicos históricos de ETA que todavía permanecen en prisión. Al menos de momento.

De hecho, 'Txapote', Gallastegi y 'Pototo' solo incumplen un requisito que les impide ser agraciados con el 100.2. Y es que necesitan tener un trabajo o voluntariado fuera de prisión. Y estos tres terroristas se desmarcaron de la línea oficial impuesta por Otegi y, además de criticar al líder de la izquierda abertzale por «haberse acomodado a las instituciones», continúan abogando por el uso de la violencia y la reorganización de la banda terrorista ETA, por lo que no van a tener la ayuda que sí tienen los presos de la línea oficial a la hora de que les encuentren un trabajo en alguna de las empresas vinculadas a la izquierda abertzale o algún voluntariado en cualquiera de sus organizaciones satélite.

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