El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, durante la defensa del plan anticrisis
El Pleno del Congreso
El Gobierno saca adelante su decreto anticrisis sin pasar apuros por una vez
El secreto del Ejecutivo para evitar el enésimo revolcón parlamentario de la legislatura fue algo tan sencillo como negociar por adelantado con los grupos parlamentarios, que es algo a lo que no acostumbra
Pocas veces, por no decir casi ninguna, la convalidación de un real decreto ley resulta tan plácida para el Gobierno como la de su Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio. Esta vez se alinearon los astros en su favor. O mejor dicho: no se alinearon en contra y el Congreso dio luz verde a un paquete de medidas entre las que se incluye la bajada del IVA de los carburantes y la energía. El Ejecutivo incluso logró la convalidación de otro real decreto ley, uno sobre el «reconocimiento a favor de personas fallecidas o con lesiones incapacitantes por su actividad en defensa y reivindicación de la Democracia». del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.
Votaron a favor del paquete anticrisis el PSOE, Sumar, ERC, el PNV, Bildu, Junts, BNG, Coalición Canaria y UPN. Los socialistas no pudieron atraer al 'sí' a Podemos, pero estos se abstuvieron en lugar de votar en contra. Lo mismo que el PP. Los populares optaron por la vía intermedia porque el decreto «recoge parte de nuestra propuesta de bajadas de impuestos», según ellos, pero a la vez no deflacta la tarifa del IRPF. De esta forma, solo los 33 diputados de Vox se ha decantado por el 'no', mientras que ha habido 175 'síes' y 141 abstenciones.
El secreto del Ejecutivo para evitar el enésimo revolcón parlamentario de la legislatura fue algo tan sencillo como negociar por adelantado con los grupos parlamentarios; que, sin embargo, es algo a lo que no acostumbra. De hecho, una de las quejas más recurrentes de sus socios es que el Gobierno aprueba reales decretos leyes por su cuenta y riesgo y luego se los da a convalidar a los grupos como un trágala.
En esta ocasión, antes de su aprobación en el Consejo de Ministros extraordinario del pasado viernes, Félix Bolaños se aseguró de que los números salían. Especialmente, de conseguir el apoyo indispensable de Junts. De hecho, si Pedro Sánchez se negó a incluir en este texto la prórroga de los alquileres, como quería Sumar, fue precisamente porque sabía que eso suponía condenar el decreto ley a muerte. Porque los de Carles Puigdemont se iban a poner. De ahí que la solución fuera aprobar un segundo real decreta ley con esa moratoria que todo apunta a que será pan para hoy y hambre para mañana: llegará el día 30 de abril al Congreso y casi con total probabilidad será derogado.
El ministro de Economía fue el encargado de defender las medidas en la tribuna, con un morbo añadido: en estas horas previas a la minicrisis de Gobierno que ultima Sánchez para sustituir a María Jesús Montero, Carlos Cuerpo está en muchas quinielas. Si no para convertirse en vicepresidente primero -eso solo lo sabe aún el presidente-, sí al menos para ganar peso. Lo que, por otra parte y como cuenta El Debate este jueves, tiene en guardia a la vicepresidenta Yolanda Díaz, con quien viene protagonizando sonados enfrentamientos.