El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, en el Congreso
Las claves
Sánchez renuncia a un vicepresidente político para no abrir ninguna puerta a su sucesión
Tampoco en esta remodelación ha hecho el más mínimo gesto para ungir a un posible sucesor
Al contrario: ha elegido vicepresidente primero al menos político de sus ministros, Carlos Cuerpo, que ni siquiera es militante
Pedro Sánchez renunció ayer a sustituir a alguien insustituible como lo es María Jesús Montero, para bien o para mal, según a quien se le pregunte. El presidente optó por dar un giro a su Gobierno y volver a situar a un ministro de Economía en la Vicepresidencia Primera, como en tiempos de Nadia Calviño, que fue precisamente la mentora del nuevo número dos del Ejecutivo.
El ascenso de Carlos Cuerpo significa que, en este punto, Sánchez cree que el perfil político ya lo pone él, que se basta y se sobra en ese campo, como lo demostró el miércoles en su comparecencia parlamentaria sobre la crisis en Oriente Medio. Aquella en la que se dedicó a hacer oposición con munición gruesa a José María Aznar y a Alberto Núñez Feijóo, a ambos a la vez.
Esto tiene también, o sobre todo, una lectura en clave sucesoria: tampoco en esta remodelación el presidente ha hecho el más mínimo gesto para ungir a un posible sucesor, ni por entreabrir una puerta. De momento, tiene anunciado que se presentará a las elecciones generales de 2027 y del postsanchismo no quiere ni oír hablar. Menos aún alimentarlo él.
Por el contrario, donde sí necesita refuerzos es en el área económica. La legislatura se ha adentrado en tiempos de zozobra, con motivo de la guerra de Irán. Una inflación desbocada, otra vez, es uno de los escenarios que más teme el Gobierno. Cuando Rusia invadió Ucrania, en febrero de 2022, el IPC se disparó al 7,6 % y no dejó de subir en los meses siguientes, marcando techo en agosto de ese año, cuando se situó en el 10,8 % (cerró 2022 en el 8,4 %, frente al 3,1 % del año anterior). Fueron meses muy complicados para el Ejecutivo.
Y ahí deberá estar Cuerpo, el menos político de todos los ministros de Sánchez. Uno que ni siquiera tiene carnet del PSOE, ni tono mitinero, ni ganas de pelea. Todo esto último es lo que ha jugado en su favor, frente a ministros tan significados, beligerantes y con aspiraciones internas como Félix Bolaños, Óscar Puente y Óscar López. De todas formas, para militante ya está el nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, un pata negra del socialismo valenciano, hasta ahora secretario de Estado de Política Territorial.
El nuevo vicepresidente económico tendrá otra misión, y tampoco sencilla: la de parar los pies a Sumar, que ha decidido ir al choque contra el PSOE como estrategia para no ser engullido del todo por el socio mayoritario. Lo que pasó el viernes pasado en el Consejo de Ministros extraordinario, con los cinco ministros magenta echando un pulso a Sánchez y negándose a entrar en la reunión, es solo un aviso.
Yolanda Díaz y Carlos Cuerpo
La siguiente batalla entre el PSOE y Sumar, o entre Cuerpo y Yolanda Díaz directamente, es una que en realidad lleva meses en marcha: la del endurecimiento del registro horario, al que el ministro de Economía se opone en los términos en los que plantea la ministra de Trabajo. De hecho, los informes desfavorables del departamento de Cuerpo fueron clave para el dictamen demoledor del Consejo de Estado.
El miércoles en el Congreso, Díaz señaló el escaño vacío de su colega de Economía y acusó a su Ministerio de colocarse «del lado de la patronal que incumple» una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre el registro horario. La vicepresidenta segunda tiene dicho que seguirá adelante con el decreto, aunque el máximo órgano consultivo del Estado lo haya desaconsejado y la patronal se esté preparando para la batalla en los tribunales.
Antes de esta remodelación en miniatura, en la Moncloa habían avanzado que no habría grandes cambios, como no los hubo cuando salieron del Consejo de Ministros, por este orden, Nadia Calviño, José Luis Escrivá, Teresa Ribera y Pilar Alegría. En su equipo argumentan que el presidente está muy satisfecho con su equipo titular.
En realidad, en el PSOE llevan desde el inicio del curso divagando sobre una gran remodelación que no llega, y que en realidad solo Sánchez sabe si llegará en algún momento. En la anterior legislatura, el presidente utilizó esa bala de plata en el verano de 2021, cuando operó a corazón abierto a su Gobierno y se deshizo de golpe de Carmen Calvo, José Luis Ábalos e Iván Redondo. Tal vez esté esperando a que pasen las elecciones andaluzas, o tal vez no será nunca. Sus caminos son inescrutables.