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Gabriel Rufián e Irene Montero en una imagen de archivo

Gabriel Rufián e Irene Montero en el Congreso, en una imagen de archivo la pasada legislaturaEuropa Press

¿Quo vadis?

Rufián e Irene Montero sientan a la extrema izquierda en el diván en un acto rodeado de sospechas

El portavoz de ERC y la eurodiputada charlan este jueves en Barcelona, dentro de la gira del catalán para explorar un frente plurinacional de izquierdas. Podemos ha visto en él un banderín de enganche

Irene Montero y Gabriel Rufián sientan este jueves a la extrema izquierda en el diván. La eurodiputada y el portavoz de ERC en el Congreso protagonizarán esta tarde un acto en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona que, bajo el título ¿Qué hacer?, pretende seguir reflexionando y haciendo reflexionar a los distintos actores sobre la necesidad de un frente de izquierdas plurinacional para detener el avance de la derecha.

La cita se celebra en un clima de sospechas y desconfianza para el resto de esos actores; que básicamente son los partidos que integran Sumar, por un lado, y las izquierdas independentistas de ERC, Bildu y el BNG, por el otro. Todos ellos, en mayor o menor medida, consideran que tanto a ella como a él les mueve más el interés personal por encabezar una candidatura a las elecciones generales que el interés general de ese espacio.

Catalanes, vascos y gallegos ya hicieron saber a Rufián desde el principio que con ellos no contara para diluir sus siglas en una candidatura unitaria. De hecho, los más duros con el diputado han sido sus propios compañeros de Esquerra, donde Rufián tiene muchos detractores y algunos enemigos irreconciliables. El propio líder de la formación, Oriol Junqueras, ha rechazado la invitación al acto aludiendo motivos de agenda. No obstante, desde ERC matizan que sí enviarán representación. El padrino político de Rufián, y de quien tomó la idea de ese frente común, es el exportavoz de ERC en el Congreso Joan Tardà. Así que se da por segura su asistencia.

Si Rufián levanta suspicacias en su partido, Montero tiene toda la confianza del suyo. De hecho, la participación de la eurodiputada en este foro se enmarca en un evidente cambio de estrategia de Podemos, que se hizo visible el pasado Viernes Santos. Ese día, los morados cerraron un acuerdo en Andalucía para integrarse en la candidatura del coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo.

Su renuncia tuvo poco de desinteresada. Al contrario. El lunes, Pablo Iglesias señaló en RNE: «En política, a veces hay entregar una plaza para ver la próxima que viene», en alusión a las elecciones generales. No obstante, en Podemos hay mucho enfado con la escasa generosidad que, según ellos, ha tenido Maíllo, al no ceder a los morados ni un puesto de salida, de los que tienen el escaño asegurado.

En febrero, cuando Rufián se enroló en este «proceso de escucha», Podemos reaccionó con escepticismo y frialdad al primero de los actos, celebrado entre el diputado de Esquerra y el diputado regional de Más Madrid Emilio Delgado. Ese mismo mes pasó algo que lo cambió todo: el día 25, la vicepresidenta Yolanda Díaz anunció que no repetiría como candidata de Sumar. Ella era un obstáculo insalvable para cualquier acercamiento entre Podemos y Sumar.

Gabriel Rufián, Sarah Santaolalla y Emilio Delgado

Gabriel Rufián, Sarah Santaolalla y Emilio DelgadoEFE

Tras ello, los morados vieron en la campaña de Rufián una oportunidad: el banderín de enganche para no quedar al margen del proceso de reconfiguración de la extrema izquierda, ni seguir apareciendo como los que se oponen a cualquier acuerdo que no pase por situar a Irene Montero como número uno.

Ella y Rufián siempre han tenido muy buena sintonía, a diferencia de la pésima relación que mantienen el de ERC y Yolanda Díaz desde que Esquerra a punto estuvo de tumbar su reforma laboral la pasada legislatura. Cuando Montero era ministra de Igualdad y libró un prolongado enfrentamiento con el PSOE por los agujeros de la ley del solo sí es sí, Rufián fue de los pocos que la defendió. Ahora se reencuentran en un contexto muy distinto, pero con un objetivo común: tener acta de diputado y de diputada, respectivamente, la próxima legislatura.

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