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SAN SEBASTIÁN, 24/03/2026.- La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, 'Anboto' (c), sale este martes de la cárcel de Martutene de San Sebastián tras la concesión de un régimen de semilibertad, en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, el mismo que se otorgó en su día al exdirigente de ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki. EFE/Javier Etxezarreta

La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, 'Anboto' saliendo de prisiónEFE

La Fiscalía se opone a que la violenta etarra Anboto salga de prisión de lunes a viernes

Anboto disfruta de un régimen de semilibertad desde el pasado mes de marzo

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha presentado un informe al Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria donde se opone al régimen de semilibertad otorgado a María Soledad Iparraguirre, alias Anboto, exjefa de ETA que fue condenada a 793 años de cárcel, de los cuales solo ha cumplido 22.

El fiscal, Carlos García Berro, ha criticado el régimen de semilibertad del que disfruta desde el pasado 24 de marzo y que le permite abandonar la prisión de Martutene, en San Sebastián, de lunes a viernes con la condición de tener que regresar para dormir. Concretamente, considera que la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario funciona como un «tercer grado encubierto».

Este artículo, en principio una medida para aliviar la condena a algunos presos, está utilizando por el Gobierno vasco –y concretamente por su consejera de Justicia y Derechos Humanos, la socialista María Jesús San José– para sacar de las cárceles a los presos de ETA, en concreto aquellos que todavía no cumplen los requisitos necesarios para obtener el tercer grado.

En los últimos años, además de Anboto, también se han beneficiado de este mecanismo otros etarras como Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, exjefe militar de la banda; Asier Arzalluz, uno de los asesinos del columista José Luis López de Lacalle; Luis Mariñelareana y Diego Ugarte López de Arcaute, condenados por el asesinato del dirigente socialista Fernando Buesa; Juan Ramón Carasatorre, condenado por el asesinato del concejal Gregorio Ordóñez o Íñigo Vallejo Franco, que intentó perpetrar un atentado en Sevilla en plena cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea.

Tras la semilibertad de Anboto, numerosas organizaciones de víctimas del terrorismo salieron en masa a criticar estos beneficios a alguien que no ha cumplido ni el 3 % de su condena. Peseo a todo, la portavoz del Gobierno vasco, María Ubarretxena, defendió la aplicación del artículo 100.2. «Nos hemos limitado a aplicar el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, lo que no supone en ningún caso acceder al tercer grado ni tampoco supone el cumplimiento definitivo de la condena», recalcó.

Exdirigente de la banda terrorista, fue detenida en Francia en el año 2004 junto a su compañero sentimental y cerebro de la banda, Mikel Antza. Fue condenada, en el país galo, a 20 años de cárcel en el 2010, pero no sería hasta 2019 cuando sería entregada a España, donde acumula condenas que suman hasta 793 años de prisión. Concretamente, está acusada de 14 asesinatos y también de dirigir las operaciones de cobro, gestión y distribución del llamado impuesto revolucionario de la banda.

El mismo día que salió en régimen de semilibertad, la Audiencia Nacional acordó tomarle declaración como investigada por el atentado en la casa-cuartel de Santa Pola (Alicante) en 2002, cuando murieron dos personas –entre ellas, una niña de seis años– cuando la banda terrrorista hizo estallar un coche bomba cargado con unos 50 kilos de explosivos frente a la Casa Cuartel de la Guardia Civil en este municipio alicantino.

El ministerio público sí avaló la concesión de la semilibertad a Txeroki hace apenas un par de meses, pero ahora considera que el paso dado con Anboto «es demasiado prematuro».

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