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El exjefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias 'Txeroki', a su salida de la prisión de Martutene, a 9 de febrero de 2026, en San Sebastián, Guipúzcoa, País Vasco (España). El Gobierno del País Vasco ha concedido al exjefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido como ‘Txeroki’, el régimen de semilibertad, medida que le permite salir del centro penitenciario de lues a viernes regresando cada noche a dormir a la cárcel de Martutene.

Unanue / Europa Press
09 FEBRERO 2026
08/2/2026

El exjefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias 'Txeroki', a su salida de la prisión de MartuteneEuropa Press

'El País' se suma a la campaña del PSOE para blanquear a ETA publicando cartas de supuesto arrepentimiento de presos

Diferentes asociaciones de víctimas del terrorismo han cuestionado en reiteradas ocasiones la autenticidad emocional de este tipo de cartas

El diario El País ha publicado este domingo un reportaje en el que se reproducen cartas manuscritas de arrepentimiento escritas por presos de ETA en los últimos años, documentos que forman parte de sus expedientes penitenciarios y que han sido utilizados en la concesión de beneficios como el tercer grado, la libertad condicional o la aplicación de regímenes de semilibertad previstos en el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.

En estos escritos, que siguen todos unos patrones similares, los internos expresan reconocimiento del daño causado, muestran pesar por sus actos y manifiestan su voluntad de reparación. «El sufrimiento que creé es irreparable, pero trataré de sanar las heridas y el daño que causé», recoge una de las misivas publicadas. En otras, los firmantes aseguran ser conscientes de que sus palabras no pueden reparar las consecuencias de la violencia, pero afirman haber iniciado un proceso de reflexión personal sobre sus actos.

«Quiero que sepan que nunca me he mostrado, ni sentido, orgulloso del sufrimiento que mis actos les han provocado», se lee en una de las cartas citadas. En otra, un interno afirma: «Soy plenamente consciente de todo el sufrimiento que he causado… nada de lo que diga puede devolverles a sus familiares lo perdido». En varios de los textos aparece de forma recurrente la idea de que el daño causado es «irreparable», acompañada del compromiso de intentar reparar en la medida de lo posible las consecuencias morales de sus actos.

Otros fragmentos inciden en la imposibilidad de revertir el pasado, pero sí en la voluntad de asumir responsabilidades futuras: «Debo afrontar las consecuencias de mis actos e intentar, en la medida de lo posible, su reparación», señala otro de los escritos reproducidos. También se repiten expresiones de rechazo a la violencia y referencias a la necesidad de evitar su repetición en el futuro.

El reportaje señala que estas cartas, que en muchos casos son manuscritas y forman parte del expediente individual de cada interno, han sido valoradas por instituciones penitenciarias y judiciales a la hora de conceder progresiones de grado. Según el propio texto, forman parte del conjunto de elementos que analizan tanto técnicos penitenciarios como la Audiencia Nacional, junto con informes psicológicos y evaluaciones de conducta.

En este contexto, el sistema de clasificación penitenciaria ha permitido en los últimos años la progresión hacia regímenes de semilibertad de numerosos condenados por pertenencia a ETA. Entre ellos figuran casos relevantes y recientes como los de Soledad Iparragirre, alias Anboto, o Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, históricos dirigentes de la organización terrorista, cuya evolución penitenciaria se enmarca en la aplicación del sistema legal vigente tras la disolución de ETA. Este viernes, la Fiscalía recurrió la semilibertad de Anboto asegurando que no se daban las condiciones para ello.

Uno de los instrumentos clave en este proceso es el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite flexibilizar el cumplimiento de la pena mediante la combinación de periodos de estancia en prisión con actividades en el exterior, siempre bajo control y supervisión. Para poder acceder a él, es necesario que los presos tengan un buen comportamiento y accedan a redactar este tipo de cartas o a reunirse con víctimas de ETA, en el tipo de encuentros que organiza el Gobierno vasco.

Mientras tanto, diferentes asociaciones de víctimas del terrorismo han cuestionado en reiteradas ocasiones la autenticidad emocional de este tipo de cartas y su posible utilización como instrumento para acceder a beneficios penitenciarios. Estos colectivos sostienen que este tipo de escritos puede responder a una lógica de adaptación al sistema penitenciario más que a un proceso plenamente libre de arrepentimiento individual, y han expresado su rechazo a que se utilicen como base determinante en la progresión de grado de condenados por terrorismo.

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