El exalto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell,

El exalto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep BorrellEuropa Press

Borrell defiende al Gobierno y asegura que ve «histérica y absurda» la respuesta europea a la crisis en Ceuta

El exministro socialista solo «salva» a cuatro países tras la reacción comunitaria, que tacha de poco solidaria

El ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y exministro socialista Josep Borrell ha vuelto a cargar contra la reacción comunitaria ante la crisis migratoria registrada en Ceuta. El político y diplomático español ha calificado la respuesta de los socios europeos de «histérica, desproporcionada» y «un tanto absurda», al considerar que la mayoría de los Estados miembros no actuaron con la solidaridad que, a su juicio, exigía la situación.

Borrell sostiene que buena parte de los países comunitarios «han entrado en pánico» después de que miles de marroquíes accedieran a la ciudad autónoma. Frente a esa actitud, ha defendido que era el momento de mostrar respaldo a España, un país que tiene «un problema para defender una frontera» que, según ha recordado, es también «una frontera común» y «única». En ese contexto, el exjefe de la diplomacia europea ha valorado favorablemente la gestión llevada a cabo por el Gobierno español.

«Ha hecho muy bien y está haciendo muy bien», ha afirmado este lunes en Santander. Borrell se ha pronunciado ante los medios de comunicación antes de inaugurar una nueva edición del curso «Quo Vadis Europa?», que dirige esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

El que fuera responsable de la política exterior de la UE ha reconocido que, desde lo sucedido en la ciudad autónoma, su principal preocupación ha sido precisamente la reacción de los socios comunitarios. «Desde lo que ha ocurrido en Ceuta, la cosa que más preocupa ha sido la respuesta europea», ha señalado. A su entender, los Estados miembros deberían haber respondido de manera «solidaria» ante lo que ha vuelto a definir como un «ataque híbrido», aunque no «militar», al consistir en «una avalancha de personas que violan la frontera».

Sin embargo, Borrell considera que ocurrió justamente lo contrario. «En vez de eso, han entrado en pánico», ha lamentado. Como ejemplo ha mencionado a Italia y a su presidenta, Giorgia Meloni, que decidió establecer controles fronterizos para los viajeros procedentes de España. El Gobierno español respondió adoptando la misma medida. Según Borrell, a esa reacción se han «seguido» el canciller alemán, Friedrich Merz, y «otros 22» dirigentes comunitarios mediante una carta que, en su opinión, «demostraba el abandono de la solidaridad europea».

Los cuatro que «se salvan»

Dentro de la Unión Europea, el ex alto representante ha señalado expresamente las excepciones que, a su juicio, sí han respondido de manera adecuada. «Se salvan Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo», ha precisado. Para Borrell, «son pocos» los Estados que quedan fuera de sus críticas por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta.

Entre ellos figuran precisamente los dos países que comparten frontera con España y que, según ha explicado, «han entendido el problema». Sus reproches también se han dirigido contra las instituciones comunitarias. «Y también muy mal la Comisión Europea», ha añadido al valorar el papel desempeñado por Bruselas.

En contraste con esas críticas, Borrell ha reiterado su respaldo al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Considera que el Gobierno ha actuado «muy bien» al tener presentes los derechos de los menores inmigrantes, derechos «tan reconocidos en nuestra legislación», y al apostar por aplicar las normas vigentes.

«No podemos proceder a una expulsión masiva porque ustedes lo piden. Nuestras leyes son nuestras leyes y habrá que aplicarlas», ha argumentado. Borrell defiende así que se cumpla la legislación, se atiendan los derechos de los inmigrantes y, al mismo tiempo, se preserve la seguridad de Ceuta y de los ceutíes, con la posibilidad de «reforzarla si es necesario». Aun así, ha rechazado las objeciones procedentes de otros Estados miembros: «Pero no podemos aceptar las críticas que nos han hecho nuestros colegas europeos».

El exministro socialista ha admitido que la aplicación de las normas no será sencilla. «será difícil, costará tiempo y esfuerzo, y requerirá la solidaridad de todas las fuerzas políticas españolas», ha reconocido. Pese a esas dificultades, ha insistido en que resulta necesario «hacer una llamada de atención a Bruselas».

En este sentido, ha reprochado a las instituciones europeas que «no ha levantado la voz para pedir solidaridad en España y poner firmes a los que dicen que lo que ha pasado en Ceuta es consecuencia de las políticas migratorias del Gobierno español. No. No es verdad. No tiene nada que ver una cosa con la otra».

Devolución a Marruecos

Respecto a la respuesta que debe darse a quienes han llegado a Ceuta de manera «irregular», Borrell ha defendido que cualquier actuación debe ajustarse a los procedimientos establecidos por la legislación. El objetivo, ha explicado, debe ser «devolverlos a Marruecos, pero en forma, no violando» la ley.

El ex alto representante ha añadido que el Ejecutivo español considera que Marruecos «ha sido un colaborador eficiente». Borrell ha defendido la necesidad de mantener esa cooperación con el país alauita para gestionar la frontera.

Según ha concluido, sin la colaboración marroquí, la gestión de los flujos migratorios resulta «imposible» y tendría que desarrollarse de una forma «difícil e injusta».

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