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El etarra Henri Parot, durabnte un juicio en 2007EFE

Henri Parot, el mayor asesino de ETA que se escondía tras un DNI francés y ya está en la calle ​ ​

En su historial sanguinario se acumulan las mayores atrocidades cometidas por la organización terrorista

Durante más de una década fue uno de los misterios más monstruosos que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no conseguían desentrañar a pesar de haber sembrado de cadáveres toda España. Se trataba de un comando terrorista que provocó los crímenes más despiadados de la organización terrorista ETA, como la masacre de la casa cuartel de Zaragoza que dejó 11 muertos, 5 de ellos niñas, y desaparecía sin dejar rastro alguno.

Hasta que un fatídico para los terroristas, pero feliz para los españoles, 2 de abril de 1990, un control rutinario de la Guardia Civil en la localidad sevillana de Santiponce permitió descubrir descubrir el plan más macabro de los asesinos.

Un ciudadano francés que se hacía llamar Jean Dominique Feron trató de evitar el control de la Guardia Civil y, al darle el alto, no tuvo mejor idea que comenzar a disparar a los agentes de la Benemérita, hiriendo a uno de ellos. Algo ocultaba, algo escondía.

Lo que transportaba en el Renault 14 que conducía eran 320 kilos de explosivos con los que pretendía volar por los aires la antigua Jefatura Superior de la Policía Nacional de Sevilla y, dadas la cantidad de explosivos, todo lo que rodeaba al edificio.

Pero más clarificador fue el inmediato y posterior interrogatorio al que fue sometido. Lo soltó todo. Se trataba en realidad de Henri Parot, ciudadano francés que encabezaba el comando terrorista más sanguinario de la historia de ETA, conocido como el «comando itinerante de ETA» y, a raíz de la confesión de Parot, también se le denominó el «comando francés».

Porque la estrategia parecía perfecta: cuatro ciudadanos franceses que en la localidad vascofrancesa de Bayona llevaban una vida de lo más normal, con sus trabajos, sus familias, sus hijos... Y solo entraban en España para cometer los más aterradores atentados terroristas para regresar inmediatamente al país vecino sin que nadie reparase que entre esos cuatro turistas franceses acumulaban decenas de asesinatos.

El etarra Henri Parot no solo ostenta el mayor número de asesinatos de la historia de ETA. También ha acumulado el mayor número de años de condena de los presos en España, un total de 4.800 años de prisión por el asesinato directo y material de 39 personas, además de más de 80 en grado de tentativa.

La impunidad del anonimato y una especial habilidad empleada en sembrar el dolor, le llevó a utilizar todos los tipos de terrorismos conocidos, desde el tiro en la nuca que acabó con la vida de la Fiscal de la Audiencia Nacional, Carmen Tagle, hasta los coches bomba cargados de cientos de kilos de explosivos como el de Zaragoza o varios en Madrid contra militares, pasando también por los paquetes bomba como el que asesinó a la madre de un funcionario de prisiones en Granada o las granadas como la que acabó con Cristóbal Colón de Carvajal . Todo lo que provocaba terror, lo dominaba.

Con 67 años de edad, «de los que 35 he permanecido en prisión», el sanguinario etarra consideró «necesario reconocer el sufrimiento ocasionado y tratar en la medida de lo posible de repararlo». Esa simple frase, esas palabras tipo redactadas por sus abogados, las mismas que ofrecen a todos los etarras, son las que han permitido que el mayor asesino de la organización terrorista ETA haya sido agraciado con el tercer grado que le supondrá la semilibertad y, en pocos meses, la libertad total.

A efectos prácticos, Henri Parot, ya gozaba de la libertad de salir todos los días de la cárcel de Martutene (San Sebastián), a la que fue acercado fruto del acuerdo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Bildu para mantenerse en el poder. Hace un año se le aplicó el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, el que se aplica a los etarras que no hay forma de que se les conceda el tercer grado y que fue desvelado en exclusiva por El Debate como la estrategia para liberar a los terroristas más sanguinarios.

«Henri Parot no ha mostrado públicamente un arrepentimiento sincero por sus crímenes ni ha realizado una ruptura clara, inequívoca y verificable con ETA y con el entorno político y social que justificó y legitimó sus asesinatos», señala la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Covite, Consuelo Ordoñez.

Pero Henri Parot saldrá mañana de la cárcel de Martutene con un nuevo beneficio y en poco tiempo ni regresará a ella.