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El Rey y el presidente del Gobierno, este martes en la apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas

El Rey y el presidente del Gobierno, este martes en la apertura de la Asamblea General de Naciones UnidasEFE

Casa Real  El Rey acude a la recepción de Trump, y Sánchez se salva de salir en la foto o rechazar la invitación

Al presidente del Gobierno le conviene que Don Felipe encabece este año la delegación española para no tener que acudir esta noche a la convocatoria del presidente de Estados Unidos

El Rey intervendrá el próximo miércoles ante la Asamblea General de Naciones Unidas, como hizo en 2014, 2015 y 2016. Sin embargo, cuando Pedro Sánchez llegó a La Moncloa, Don Felipe quedó excluido de las principales tribunas internacionales. Por eso, ha llamado la atención que el Gobierno haya aceptado ahora que el Rey vuelva a encabezar la delegación española y sea quien intervenga ante la ONU.

Este gesto de Sánchez resulta especialmente llamativo si tenemos en cuenta que el presidente del Gobierno también ha viajado a Nueva York, donde se encuentra desde el lunes y permanecerá hasta el viernes.

Se invita al jefe de la delegación

Sin embargo, a Sánchez le convenía que este año fuera el Rey porque, de esta manera, evitaba tener que ir él a la recepción que el presidente de Estados Unidos ofrecerá esta tarde (una de la madrugada en España) a los jefes de Estado o de Gobierno que asisten a la Asamblea General.

La Casa Blanca invita a los jefes de las delegaciones de cada país, que en el caso de España es el Rey. Si Don Felipe no hubiera ido a Nueva York, la invitación habría ido dirigida a Sánchez.

Esta recepción, que se celebrará en el Hotel Lotte New York Palace, empieza con un saludo personal de cada uno de los invitados a Donald Trump, y Sánchez ha querido evitar esa foto e incluso toparse con él. Las dos únicas opciones que tenía para conseguirlo eran rechazar la invitación -lo que habría provocado un conflicto mayor- o que fuera el Rey a la recepción con Trump.

El plan paralelo de la izquierda

Además, mientras el Rey asista a este encuentro, Sánchez acudirá al acto paralelo que ha montado la izquierda bajo el título «Democracia siempre», en el que se rendirá homenaje al expresidente de Uruguay José Mújica, fallecido el pasado mayo. A ese acto están invitados los presidentes de Brasil, Lula da Silva; Colombia, Gustavo Petro; Chile, Gabriel Boric, e Uruguay, Yamandú Orsi.

La presencia de Don Felipe en Nueva York también ha supuesto que sea él quien intervenga el miércoles (a las 15 horas en España) ante la Asamblea General de la ONU, y a Sánchez no le ha quedado otra opción que renunciar a ese discurso como precio a pagar para evitar la foto.

No obstante, el texto que leerá el Rey ante la ONU será el discurso del Gobierno, ya que todos sus actos tienen que ser refrendados por el Ejecutivo, según establece la Constitución. Don Felipe solo dispone de un margen de negociación.

Desencuentros con Trump

El rechazo de Sánchez a coincidir con Trump se produce tras meses de desencuentros con el presidente de Estados Unidos, quien considera que «España es un problema», según ha afirmado en varias ocasiones.

El último desencuentro ocurrió el pasado 19 de agosto, cuando Sánchez fue excluido de la cumbre entre Trump y Volodímir Zelenski en la Casa Blanca, a la que sí acudieron los mandatarios de la Comisión Europea; la OTAN, Alemania, Francia, Finlandia, Reino Unido e Italia.

Dos meses antes, Sánchez se enfrentó con todos sus socios de la OTAN, cuando se negó a destinar el 5 % del PIB a defensa después de comprometerse por escrito a hacerlo. En aquella cumbre, celebrada el 25 de junio en La Haya, Sánchez también evitó toparse con Donald Trump, como ahora en Nueva York.

A medida que Sánchez se va alejando de Estados Unidos, país con el que España siempre ha mantenido una buena relación -salvo en los años de Rodríguez Zapatero-, se va aproximando a China, lo que inquieta a la Casa Blanca.

El pasado agosto España tuvo que cancelar, por las presiones de Estados Unidos y de la Comisión Europea, un acuerdo con la empresa china Huawei, valorado en 12,3 millones de euros y destinado al almacenamiento de escuchas judiciales, porque suponía un riesgo para la seguridad.

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