El secretario general de Vox y líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga, durante la entrevista
Entrevista
Ignacio Garriga: «En Cataluña es más fácil que tu hijo reciba clases en árabe que en español»
El secretario general de Vox y líder del partido en Cataluña hace balance del primer año de legislatura
El 8 de agosto se cumplirá un año desde que Salvador Illa fue investido como presidente de la Generalitat de Cataluña, un periodo que el líder de Vox en la comunidad autónoma, Ignacio Garriga, analiza en conversación con El Debate. El también secretario general de la formación hace un balance centrándose en temas como la inseguridad, la islamización o la imposición lingüística.
–En unos días se cumplirá un año desde la investidura de Salvador Illa, ¿cómo valora este periodo?
–Desde que Salvador Illa llegó al poder, Cataluña es más insegura, es más decadente y cada día es menos Cataluña. Illa no es la alternativa que prometió ni está gestionando como prometió. Tenemos los peores datos de comprensión lectora de la serie histórica y los trenes que gestiona la Generalitat se paran más que antes. ¿Y los Presupuestos? Inexistentes.
Además, Illa ha apuntalado todas las políticas del separatismo: de Carles Puigdemont a Pere Aragonès. Es lo que históricamente ha hecho el PP con las políticas nacionalistas, pero Illa ha ido un paso más allá. Fíjate que ha impulsado una consejería de Política Lingüística, algo que no hizo ni Puigdemont. Y podríamos hablar de inseguridad…
–Illa insiste en que «a Catalunya qui la fa, la paga» («en Cataluña quien lo hace, lo paga»).
–Esa es la gran mentira: en Cataluña, qui la fa no la paga. Por ejemplo, seguimos líderes en okupaciones en España, y crecen las zonas no-go, donde la policía no entra y se impone la ley del más fuerte: el último año hubo más de 2.500 agresiones a policías, un récord histórico. Por mucho que se intente maquillar, los datos son reveladores: el número de violaciones se ha triplicado en los últimos años, los intentos de asesinato se han duplicado en el último año…
–Sin embargo, los datos de criminalidad totales registran un leve descenso de los delitos, y la Generalitat justifica los datos de agresiones sexuales diciendo que no es que haya más, sino que hay más conciencia y se denuncian más casos.
–Sí, eso de que crecen las denuncias, bajan los hurtos… es un juego de trileros, pero los datos reales de la policía nos muestran que Cataluña es mucho más insegura que cuando llegó Illa. Además, también tenemos un grave problema con la inmigración ilegal: según el Balance de Criminalidad de 2024 de los Mossos d’Esquadra, dos de cada tres responsables de okupaciones o de robos eran extranjeros, y más de la mitad de las agresiones sexuales, también. Frente a eso, proponemos medidas contundentes: hay que expulsarlos a sus países de origen.
Ignacio Garriga durante la entrevista, en el Parlament de Cataluña
–Este tema ha suscitado mucha polémica estos días, pero esta misma semana el presidente del PP parece que se acercaba a su postura.
–Ha habido mucho debate malintencionado, pero la postura de Vox es la que llevamos defendiendo desde hace muchos años: que no vamos a permitir que entre nadie en situación irregular –y que sea deportado si lo hace–, que si un inmigrante regular comete un delito grave ha de ser expulsado inmediatamente y que si alguin no acepta nuestras normas de convivencia debe irse a su país.
El señor Feijóo decide ahora asumir el discurso de Vox tarde y mal, de manera falsaria. Sin embargo, si está tan convencido de estos planteamientos, que los empiece a impulsar desde las regiones que gobierna, como Madrid, Andalucía o Galicia… Pero, como siempre, el PP dice una cosa para luego hacer la contraria.
–Hablando del PP, ¿cómo valora los guiños del PP a Junts y al catalanismo, como las declaraciones de Feijóo en Barcelona hace unos días?
–Esas declaraciones retratan muy bien al PP. Lo venimos advirtiendo: si el señor Feijóo puede pactar con Junts o el PNV después de las elecciones, lo hará. Y si puede hacerlo con el PSOE, también, como hacen ya en la UE. El señor Feijóo tiene que ser muy claro antes de las elecciones, porque nosotros no dudamos: ni con Junts, ni con el PNV. Y el PSOE –un partido hasta las cejas de corrupción, que ha colonizado y corrompido todos los resortes del Estado–, cuanto más lejos, mejor.
–Volvamos a Cataluña, donde el acceso a la vivienda es la principal preocupación de los ciudadanos, según el último barómetro del CEO. ¿La promesa de Illa de construir 50.000 viviendas públicas para 2030 va en la buena dirección?
–Es una gran promesa y una gran mentira, porque Illa no está haciendo nada para materializar la construcción de vivienda y cada ley es peor que la anterior. El precio de los pisos se ha disparado por encima de un 14%, se ponen palos en las ruedas a quien quiere construir viviendas, se protege a los okupas y se limita el precio del alquiler.
Desde Vox pensamos que hay que derogar toda la política de vivienda impulsada en los últimos años y, sobre todo, trabajar para que los catalanes vuelvan a ser propietarios, porque hemos condenado a una generación a no poder acceder a una vivienda.
–Está al caer la sentencia sobre el 25 % de español en las aulas. ¿Cree que el gobierno de Illa se resistirá a aplicarla?
–Salvador Illa juega a ser un separatista camuflado, y estoy convencido de que en esto se comportarán como uno más. Illa hará lo que sea para obstaculizar la aplicación de esta sentencia judicial. Sin embargo, nosotros vamos más allá y denunciamos estos porcentajes porque el 25 % nos parece insuficiente: cualquier familia en Cataluña debería poder escolarizar a sus hijos en español.
Garriga, en un momento de la entrevista con El Debate
El PSOE quiere hacer de la lengua un instrumento de confrontación, pero no se dan cuenta de que están expulsando talento que podría venir a Cataluña. Hay que defender la lengua, evidentemente, porque forma parte de la riqueza de España, pero no debe convertirse en una herramienta política de confrontación.
–Esta semana se hizo viral un careo entre Illa y Sílvia Orriols en el Parlament sobre la prohibición del burkini en la piscina de Ripoll, en el que Illa la acusaba de practicar un «discurso de odio».
–Negar la creciente islamización de Cataluña es una grave irresponsabilidad que llevan cometiendo todos los partidos desde hace mucho tiempo, pero hay municipios aquí, como Salt, que tienen más mezquitas que iglesias. Hay barrios con más carnicerías halal que de toda la vida, o más peluquerías rotuladas en árabe que en español o catalán. Hoy es más fácil apuntar a tus hijos en el programa de lengua árabe y cultura marroquí que escolarizar a tus hijos en español.
–Sin embargo, ¿es un problema de inmigración o de integración? Porque suele escucharse el discurso de que Cataluña –y España– necesita inmigrantes por la baja natalidad.
–El islamismo es incompatible con nuestra cultura occidental, y eso hay que denunciarlo. Es incompatible un planteamiento político-religioso que entiende que la mujer debe ir cuatro pasos por detrás del hombre, por ejemplo. Y sobre lo segundo, lo que necesitamos es ayudar a que los españoles puedan tener hijos. En un clima de salarios precarios e imposibilidad de acceder a la vivienda, es evidente que muchos se planteen no tener hijos. Hemos de impulsar políticas que ayuden a la familia.
–En Cataluña hay varias entidades que están trabajando para llevar al Parlament una Ley de Familia. ¿Se han puesto en contacto con uds?
–De momento no, que yo sepa, pero estaremos abiertos a colaborar en todo aquello que sea para mejorar el día a día de las familias, potenciar la natalidad nacional y reducir el gasto político para ayudar a las familias a llegar a final de mes.
–Ya que hablamos de familia y natalidad. Recientemente Illa ha recibido duras críticas por su apoyo decidido al aborto, ¿cree que es compatible con el pretendido ‘humanismo cristiano’ que dice defender?
–Es una gran pregunta que tendrá que contestar él: cómo uno puede arrogarse ciertos principios y valores mientras impulsa leyes que facilitan y promueven el aborto, la eutanasia, el movimiento LGTBI o la corrupción de menores en los colegios, que eso es la falsa educación sexual del programa Coeduca’t.
Eso lo tendrá que responder Illa, pero nosotros vamos a protagonizar una ofensiva en todos los órdenes para defender la vida desde la concepción hasta su muerte natural, y eso pasa por promover políticas que garanticen la información, la asistencia y las alternativas para las mujeres embarazadas que se encuentren en situación de dificultad. También impulsaremos a nivel nacional y proyecto de cuidados paliativos y combatiremos todas las políticas pro-LGTBI y de corrupción de menores que estamos pagando los catalanes.
–Desde Sumar se ha planteado estos días la ilegalización de Vox, al hilo de lo sucedido en Torre Pacheco y otros lugares.
–La izquierda quiere poner este debate en la palestra para tapar su responsabilidad en el grave problema de la inmigración ilegal y la inseguridad creciente. En lugar de reconocer que han sido sus políticas migratorias las que están convirtiendo lugares como Torre Pacheco, Salt o Mataró en zonas de enfrentamiento popular, plantean ilegalizar a Vox, un partido perfectamente democrático que no es sino el altavoz. Demuestra mucha cobardía y sus tintes totalitarios.
–¿Hay una crisis de Vox en Baleares? Idoia Ribas abandonó el grupo parlamentario entre críticas a la dirección, y es la tercera diputada que se marcha.
–Es verdad que en Baleares nos equivocamos con la selección de algunas personas para ir en listas electorales, y hay que pedir perdón. Pero ahora toca trabajar, porque también hemos logrado hitos históricos en la negociación presupuestaria, logrando quitar la imposición lingüística en el acceso a la función pública o con medidas para combatir la inmigración ilegal.
–Por último, hablando de presupuestos, ¿por qué no ha sido posible llegar a acuerdos para aprobar las cuentas en Aragón, Extremadura ni Castilla y León?
–Eso hay que preguntárselo a la señora Guardiola, el señor Azcón y el señor Mañueco. Guardiola ha impulsado todo tipo de leyes pro-LGTBI y está dispuesta a acoger a la inmigración ilegal; Mañueco ha decidido abrazarse al PSOE recuperando leyes como la de Memoria Histórica, y Azcón ha preferido no negociar para no reconocer su error al aceptar la distribución de la inseguridad y la ruina en forma de menas. Creo que Vox hemos demostrado firmeza y coherencia en nuestros planteamientos.