Una tasa por el calor
«El mensaje subliminal que se transmite con tanto abuso es que Córdoba es sinónimo de infierno»
Desgraciadamente, a estas horas aún sigue la ciudad de Córdoba ocupando espacio informativo por culpa del desgraciado incendio del viernes en la Mezquita Catedral. La importancia del templo ha multiplicado el eco del suceso que ha llegado prácticamente a todos los medios de comunicación del mundo, lo que demuestra su proyección internacional.
En las últimas horas hemos visto conexiones en directo, vídeos y demás material gráfico en prácticamente todos los canales, esto es lo justo cuando la ciudad se erige a su pesar en protagonista de una noticia como ésta.
Otra cosa muy distinta es cuando son otros quienes la elevan a categoría noticiable por cuestiones más banales. También en estos días estamos acostumbrados a que raro es el informativo que no conecta en directo con la ciudad para regodearse de cómo los cordobeses y los turistas sobreviven como bichos extraños a las altas temperaturas. En estos casos, la imagen que se ofrece está distorsionada, ya que parece que los cordobeses no sabemos comportarnos ante un termómetro desbocado. Cómo si no lo lleváramos haciendo toda la vida.
La soledad del Puente Romano, el ruido de las chicharras, los chorros de las Tendillas y esa señora con paraguas que sale en todas las conexiones se han hecho habituales de todos los españoles a la hora del almuerzo. El mensaje subliminal que se transmite con tanto abuso es que Córdoba es sinónimo de infierno.
A esto se le podría sacar una rentabilidad, digo yo. Si vienen de fuera a mostrarnos como unos animalitos que andan por la calle pegados a la pared y que beben en todas las fuentes que salen a su paso, podríamos beneficiarnos de este estereotipo con el cobro de una tasa por caer constantemente en tantos lugares comunes.
Ahora que la concejal Blanca Torrent anda perfilando el expediente de las ordenanzas fiscales para el próximo año podría incorporar un epígrafe en la relativa a la ocupación de vía pública para cobrar a aquellas cadenas de televisión que montan el trípode para sacar el primer plano de los termómetros callejeros. Además se podrían gravar aquellos lugares más comunes para las conexiones, como son la avenida de Fray Albino, junto a la Calahorra, la ya mencionada plaza de las Tendillas o la plaza del Triunfo.
Habría cola, fijo, porque en estos días se saltaba al mediodía de cadena en cadena y se saltaba a la vez de rincón en rincón de Córdoba. Y en todos hablando de lo mismo, del calor.
La única excepción que admitiría esta nueva tasa sería a Canal Sur, que para eso es ‘La nuestra’ desde sus inicios y que sabe bien lo que es el calor cuando se expande por la vega del Guadalquivir.
Por contra, se debería contemplar un gravamen considerable -del 100 por cien, por lo menos- para el graciosillo que quiera llamar la atención con lo de freir un huevo sobre el granito, que está eso ya muy visto, hombre. Y si esto no lo recoge la hipotetica ordenaza, que se incluya, por favor, en el Código Penal.