De gallinas y bueyes
«Es la noticia que se sale de la tónica habitual de estas fechas amodorradas por el calor»
Los veranos son territorios especialmente áridos para la información. Las noticias de estos meses, por escasear la actualidad, tienen una serie de características comunes que no se repiten en los demás meses del año, como así ha sido desde hace décadas y en todos los medios de comunicación, lo que ha llegado a generar un género informativo propio.
Efectivamente el referente es la denominada serpiente de verano, la sobrevaloración de un hecho, cierto o no, que encadena publicaciones hasta que la actualidad vuleve a coger el relevo. Es el momento en que la denominada información estival regresa a sus cuarteles de invierno hasta que se le reclame de nuevo para cubrir los huecos informativos que ocasiona la canícula.
En esta semana se ha dado en Córdoba una noticia típica de los veranos antiguos, de las que retrotraen a otra época, a otra sociedad ya perdida. Sólo el titular tiene el aroma a campo y a humo de ‘Los santos inocentes’, de reportaje de Tico Medina en el diario ‘Pueblo’ o de noticia en una TVE en blanco y negro con Manuel Alcalá, micrófono en ristre, entrevistando a los protagonistas en un caserío perdido por esos montes de Dios tras sus grandísimas gafas con montura de concha.
Leer el titular ‘Absueltos tres varones en Córdoba acusados de abusar sexualmente de una gallina’ es un regalo inesperado en estos días a caballo entre julio y agosto, cuando unos están volviendo y otros se van. Es la noticia que se sale de la tónica habitual de estas fechas amodorradas por el calor, es la demostración de que hay acciones que no pasan de moda y de que la España salvaje, esa que muchos descubrieron en la mili con la convivencia con otros soldados, aún habita en la sociedad actual.
Pero la sorpresa no queda solamente en el titular, sino que se completa convenientemente en el cuerpo de la noticia, con las argumentaciones y lloriqueos del partido animalista Pacma, sumamente cabreado por que un Juzgado cordobés ha dejado en libertad a los autores al no haberse realizado un peritaje veterinario a la gallina. Pobre.
Pacma nunca defrauda. Sus notas de prensa hay que leerlas con atención porque son el reflejo del mundo en el que viven. Una cosa es respetar a los animales y otra es confundirlos, incluso con las personas. Cuando esto ocurre se corre el grave riesgo de hacer el ridículo, como ya le pasó a Laura Duarte en 2019, la candidata a la Presidencia del Gobierno que se grabó un vídeo delante de un buey llamado Marius al que confundió con un toro bravo, cuando el fenotipo de ambos es inconfundible a centenares de metros de distancia.
Laura pensaba que aquello iba a colar -y a lo mejor coló en los suyos- pero eso de verla acariciando sentimentalmente al buey y afirmando que se trata de «un toro que podría haber sido en una plaza torturado hasta la muerte» es de los momentos más sublimes que nos ha dejado la política. Por eso, llevo unos días esperando a que llegue el vídeo con la gallina. No me lo pierdo.