En clave sinodal
La invitación a la sinodalidad como estilo de vida en la Iglesia propuesta por el Papa Francisco y con voluntad de seguimiento por parte de León XIV, son las claves con las que arranca su episcopado en Córdoba D. Jesús, nuestro obispo. Se trata de ir recorriendo juntos el camino y no de hacerlo cada uno por su lado. Consciente de que la noción de sinodalidad ya está más que demostrada en nuestra ciudad, según él mismo ha manifestado, Monseñor Fernández nos ha exhortado a profundizar en este concepto, en este modo de vivir dentro de la Iglesia particular que le ha sido encomendada.
La carta pastoral para el curso 2025-2026 recoge el sueño del Santo Padre León XIV de «una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cerca de los que sufren». La sinodalidad hay que considerarla un medio y no un fin. De una manera preciosa, D. Jesús declara sus intenciones en el punto sexto del citado documento: «La carta que tienes en tus manos pretende hacer una llamada a abrir un proceso de escucha de la voz de Dios, de reflexión y discernimiento sobre la realidad pastoral de nuestra Diócesis y de planteamiento y diseño de un Plan pastoral diocesano para los próximos años. Además, quiere invitar a participar en este proceso a todos los diocesanos, no sólo a los consejos establecidos».
Esta convocatoria hace que la escucha, el diálogo y la comunión sean los elementos clave para conducir el timón de la diócesis. No hay que perder de vista que en clave sinodal han trabajado algunas parroquias que tienen constituidos desde hace años sus consejos pastorales y que, por tanto, han dado voz a los laicos en sus variados carismas. Se puede decir que cada realidad es diferente pero todos pertenecemos a la misma familia. No se trata de hacer comparaciones ni de competir entre grupos sino de ir construyendo para hacer más bella si cabe la única Iglesia.
Por tanto estamos llamados a seguir a lo largo del presente curso pastoral las líneas propuestas por el pastor de la diócesis, que nos invita cultivar una espiritualidad sinodal a través de la escucha de la Palabra de Dios, haciendo uso de la interpretación que aporta el Magisterio de la Iglesia, la liturgia y los sacramentos y teniendo muy presentes los signos de los tiempos; el discernimiento; la conversión de las relaciones hasta llegar a un servicio sencillo y fecundo; y también una conversión metodológica centrada en cuatro líneas de trabajo como son la participación y corresponsabilidad, generar buena cultura de la transparencia, colaborar en la edificación de una Iglesia ministerial y misionera, y optar por una pastoral planificada, integral e integradora.
En definitiva, estos primeros pasos muestran el camino para llegar a una Iglesia en comunión. Aportemos pequeños granitos de arena para que sea posible alcanzar la meta sugerida.