¿Qué nos dieron los romanos?Luis J. Pérez-Bustamante

¿Qué hacemos por la noche?

Para conseguir que quienes vengan a vernos se queden a dormir más de una noche Córdoba tiene que darle un impulso a la oferta nocturna de ocio que ofrece a quienes acuden a conocerla

Desde que el turismo es turismo Córdoba ha tenido que luchar contra una serie de inconvenientes que han frenado su desarrollo como potencia turística mundial. Algunos de ellos, afortunadamente, se van corrigiendo, Contamos con una de las mejores conexiones ferroviarias que hay en España y parece ser que en el aeropuerto comienzan a aterrizar aviones que pueden traernos buenas noticias en número de turistas.

Sin embargo, seguimos sufriendo otros problemas que parecen irresolubles. El principal que siempre hemos padecido es el de ser la rodaja del medio del sándwich entre Sevilla y Granada. Cada día vemos decenas de autobuses que paran en la Ribera para descargar manadas de visitantes que se pasean por la Mezquita, recorren sus alrededores, comen por la zona y después se montan para cenar en Granada.

Es cierto, que en los últimos años se ha producido cierta mejora en el índice de pernoctaciones que hay en la ciudad. Y buena prueba de ello es la constante apertura de hoteles en nuestra capital. Es una verdad de perogrullo decir que las grandes compañías hoteleras no se van a jugar los cuartos por estas tierras si no tuviesen claro que hay un importante potencial a explotar en la ciudad.

Para conseguir que quienes vengan a vernos se queden a dormir más de una noche Córdoba tiene que darle un impulso a la oferta nocturna de ocio que ofrece a quienes acuden a conocerla. En estos momentos. Más allá del espectáculo de Córdoba Ecuestre -que tampoco se celebra todos los días- y de la visita nocturna El alma de Córdoba que el Cabildo desarrolla en la Mezquita Catedral, la oferta de ocio nocturno de la ciudad es nula. Como elemento de esperanza en el horizonte está la reapertura del espectáculo nocturno del Alcázar de los Reyes Cristianos a finales de febrero como antesala de la primavera.

Sin embargo, dense ustedes un paseo por el centro una vez que la Mezquita ha cerrado sus puertas. Las posibilidades son nulas. Y eso que esta ciudad es un auténtico lujo para ser paseada de noche. Bien, explicada, bien contada. Estamos ante una asignatura pendiente.

Es perentorio buscar soluciones entre todos. Sentar a empresarios, instituciones y organizaciones sociales para dar con alternativas consensuadas que amplíen el abanico de posibilidades que muestra la ciudad. Articular medidas para que el patrimonio se pueda ver por la noche bien iluminado, para que pasear por Córdoba cuando el sol se ha acostado sea un atractivo seguro y un reclamo para hacer que los visitantes llenen también tabernas y restaurantes para disfrutar de una velada de lujo. Ofrecer a los cordobeses actividades que les hagan salir de casa para disfrutar de un rato con amigos o pareja.

Los mimbres están ahí puestos, sólo hay aque saber aprovecharlos. De lo contrario, seguiremos siempre condenados a ser la loncha de jamón entre las rodajas de pan de Sevilla y Granada. Y eso, además de frustrante, no es justo.

comentarios

Más de Córdoba - Opinión

tracking

Compartir

Herramientas