El presidente del PNV, Aitor Esteban, y el portavoz del grupo vasco en el Parlamento, Joseba Díez Antxustegi
El PNV acusa a Bildu de vivir «instalado en el enfado» por quedarse fuera de los grandes acuerdos
Díez Antxustegi ha descrito un clima cada vez más tenso en el Parlamento y ha atribuido ese malestar a una sucesión de decisiones políticas que han dejado a Bildu fuera de juego
El PNV ha endurecido su discurso contra Bildu y ha situado el foco en lo que considera una incapacidad de la izquierda soberanista para participar en los grandes consensos políticos del País Vasco. El portavoz del PNV en el Parlamento vasco, Joseba Díez Antxustegi, ha asegurado que Bildu atraviesa un momento de «enfado» y «molestia» permanente en la Cámara porque, según ha señalado, no ha sido capaz de formar parte de ninguno de los acuerdos relevantes alcanzados en los últimos meses.
En una entrevista en Onda Vasca, Díez Antxustegi ha descrito un clima cada vez más tenso en el Parlamento y ha atribuido ese malestar a una sucesión de decisiones políticas que han dejado a EH Bildu fuera de juego. «No han llegado a acuerdos ni en los presupuestos, ni en la ley de vivienda para construir más vivienda y más rápido, ni en el nombramiento del Ararteko. En todo han estado en contra, y eso les ha llevado a estar enfadados», ha afirmado.
El portavoz del PNV ha advertido de que esa situación no puede trasladarse a los demás grupos y ha reclamado a la formación soberanista que asuma su parte de responsabilidad. «Lo que no vale es enfadarse con los demás porque uno no es capaz de llegar a acuerdos, cuando los demás sí han sido capaces», ha subrayado.
Díez Antxustegi ha insistido en que, frente a esa dinámica, el PNV seguirá apostando por los consensos amplios y ha confiado en que el ambiente político se rebaje en los próximos meses. Incluso ha reconocido que el clima interno del Parlamento «empezaba a enrarecerse un poco» al cierre del año, algo que, a su juicio, no beneficia a nadie. «Cada uno tendrá que asumir sus responsabilidades», ha zanjado.
En cuanto a las relaciones con su socio de Gobierno, el PSE-EE, el portavoz ha restado importancia a las críticas lanzadas en las últimas semanas por el líder de los socialistas vascos, Eneko Andueza, encuadrándolas en la normalidad política. Ha asegurado que la relación entre ambos partidos es «muy buena» y ha deslizado que algunas declaraciones responden más a intereses mediáticos que a discrepancias reales de fondo. «El que quiera estar en la bronca, que esté; a nosotros no nos van a encontrar en la bronca permanente», ha afirmado.
El líder Bildu, Arnaldo Otegi
Sobre la negociación del nuevo Estatuto del País Vasco, Díez Antxustegi ha defendido mantener la discreción y ha restado relevancia a las diferencias terminológicas entre «estatus» y «estatuto», al considerar que se trata de una cuestión semántica. «La clave está en qué se acuerda y en qué se pacta», ha señalado, insistiendo en que el PNV seguirá trabajando para alcanzar un texto que suponga un salto cualitativo en el autogobierno y que cuente con respaldo suficiente tanto en el País Vasco como en el Estado.
El PNV respalda el escudo social tras blindar a los pequeños propietarios
Por su parte, la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, ha confirmado que el Grupo Vasco apoyará el decreto del escudo social tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno de Pedro Sánchez para introducir salvaguardas que protejan a los pequeños propietarios con una sola vivienda en alquiler. Según ha explicado, muchos de ellos, «sobre todo pensionistas», se estaban viendo en una situación de vulnerabilidad al no poder recuperar sus pisos pese al impago de rentas.
Vaquero ha defendido que no se puede «meter a todos los propietarios en el mismo saco» y ha advertido de que la inseguridad jurídica estaba provocando un efecto colateral: la retirada de viviendas del mercado del alquiler. A su juicio, el escudo social no puede sostenerse a costa de quienes dependen de esa renta para complementar ingresos básicos, y ha dado por cerrada la negociación al tratarse de un decreto ya aprobado por el Consejo de Ministros y pendiente únicamente de convalidación parlamentaria.