El nuevo bolso de Lidl
El nuevo «bolso» de Lidl de hierro
Con motivo de la Fashion Week de Londres se lanza una nueva patochada del «supermarket luxury»
Hay alguna marca de carritos de la compra nacional que está explicando en el resto del mundo que todos/todas y todes los españoles vamos ahora por la calle y al trabajo con el carrito de supermercado de las señoras mayores de toda la vida. No he visto a nadie de tal guisa aún, con la cantidad de bolsos, bolsas y artilugios que el mercado pone a nuestra disposición. Pero el bulo para vender más, no ha colado.
Ya hace unos años vimos como Demna Gvasalia insultaba a Balenciaga sacando la bolsa de mudanzas a cuadros o rayas «del chino» a 1950 euros y en cuero. ¡Si don Cristóbal le hubiese pillado por banda, le hubiese escalfado!
Bolso de Balenciaga
Y actualmente, las marcas de supermercados guay -como Trader Joe’s en USA- se permiten vender a buen precio colecciones de bolsas de super según destino/ciudad, como hacían en el Hard Rock Café durante décadas con sus insulsas camisetas, aptas para aquellos sedientos de fardar de sus viajes pasados.
Ahora es el turno del bolso de Lidl, la última patochada del mercado. Tras comercializar en varios países los zapatos de tacón Lidl, la cadena de supermercados da otro toque al mundo de la moda durante la quizás denostada Semana de la Moda de Londres. Se trata ahora de un bolso con la forma del carrito del super… recortado. Si, si. Cómodo, ligero, blandito y agradable.
Bolso de Lidl
Bautizado como el «Trolley Bag» ironiza con el carro metálico, con reeditas en miniatura y todos los detalles, siempre reducidos a un formato prêt-à-porter. Detrás de tan honroso diseño está un creador de moda conceptual, Nik Bentel, un estadounidense que se dedica a transformar los objetos cotidianos en bolsos «It» de corte escultural.
Zapatos de Lidl
El resultado suele ser un bolso que convierte lo banal en artístico, lo cotidiano en especial, una caricatura de la moda que se convierte en algo «llevable» al fin y al cabo. El «supermarket luxury», nueva vía comercial que democratiza tendencias puntuales con un «riego por goteo» de accesorios, ya sean chaquetas, zapatillas, zapatos de tacón o bolsos, que retoman el surrealismo del vestido langosta o el sombrero zapato de Elsa Schiaparelli y les dan un giro en lo que ya se ha denominado en la cadena alemana como «Lidl Fresh Drop». Para comprar el comodísimo bolso, hay que participar en un juego, tema que gusta mucho a la generación Z.