04 de diciembre de 2021

Las muestras de entierro no muestran pruebas de que muchos bebés estuvieran muriendo, pero sí nos dicen que estaban naciendo muchos bebés

Las muestras de entierro no muestran pruebas de que muchos bebés estuvieran muriendo, pero sí nos dicen que estaban naciendo muchos bebésMuseo Arqueológico Nacional

Familia prehistórica

Las madres prehistóricas cuidaban a sus hijos mejor de lo que se pensaba

Un nuevo estudio de la Australian National University ha relacionado el número de enterramientos infantiles con la tasa de fecundidad y los nacimientos, en vez de con los fallecimientos
Los seres humanos no han cambiado tanto desde su aparición hace 300.000 años y el instinto maternal ha estado siempre ahí. La mera supervivencia, la propia y la de la especie, es una tendencia básica de todos los habitantes del reino animal.
En sociedades antiguas, parece haberse descubierto que la alta mortalidad de los recién nacidos no era consecuencia de una mala atención médica, ni de enfermedades, sino una indicación de la gran cantidad de bebés que se traían al mundo.
Un nuevo estudio de la Australian National University (ANU), publicado en el American Journal of Biological Anthropology, propone que estos hallazgos «desacreditan las viejas suposiciones de que las tasas de mortalidad eran consistentemente altas en poblaciones antiguas».
Este estudio ha abierto también la posibilidad de que las madres de las primeras sociedades cuidaban de una manera mucho más capaz a sus hijos de lo pensado con anterioridad. La doctora Clare McFadden, de la Escuela de Arqueología y Antropología de la ANU y autora principal de la investigación, afirmó en un comunicado: «Se ha asumido durante mucho tiempo que, si hay muchos bebés fallecidos en una muestra de entierros, entonces la mortalidad infantil debe haber sido alta».
La causa de esta suposición, continúa la doctora, sería la ausencia de atención médica moderna. «Cuando miramos estas muestras de entierro, en realidad, nos dice más sobre la cantidad de bebés que nacieron y nos dice muy poco sobre el número de niños que estaban muriendo».
Enterramiento prehistórico infantil

Reconstrucción virtual de un enterramiento prehistórico infantilJorge González y Elena Santos

Extrapolación de los datos

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron datos de las Naciones Unidas de la última década en noventa y siete países, sobre mortalidad infantil, fertilidad y cantidad de muertes que se dieron en la infancia. Estos han revelado que la fecundidad tenía una mayor influencia en la proporción de niños nacidos que en la tasa de muertes.
No se conocen datos exactos de las sociedades humanas primitivas en lo relativo a nacimientos y fallecimientos, por lo que las cifras de la ONU ayudaron al equipo de la doctora McFadden a realizar interpretaciones sobre los seres humanos de los últimos 10.000 años.
«La arqueología a menudo ha analizado la proporción de bebés fallecidos para aprender algo sobre la mortalidad infantil. Se suponía que casi la mitad, el 40 %, de todos los bebés nacidos en poblaciones prehistóricas murieron durante el primer año de su vida», señaló McFadden.

A más nacimientos, más enterramientos

Después de analizar los datos de la ONU, el nuevo estudio no encontró evidencia para apoyar esta suposición. «Las muestras de entierro no muestran pruebas de que muchos bebés estuvieran muriendo, pero sí nos dicen que estaban naciendo muchos bebés», dijo.
Si el número de nacimientos era muy alto, el número de enterramientos infantiles va a serlo también. Aunque solo sea por la cantidad de niños vivos que había, aumenta el porcentaje de todos los que podían fallecer. «Si las madres durante ese tiempo estaban teniendo muchos bebés, entonces parece razonable sugerir que eran capaces de cuidar a sus hijos pequeños», agregó la investigadora principal.

Las representaciones artísticas y la cultura popular tienden a ver a nuestros antepasados como estas personas arcaicas e incapacesClare McFadden, investigadora principal del estudio

Los hallazgos de la universidad de Australia podrían ayudar a los investigadores a comprender más sobre los humanos que habitaban la Tierra hace decenas de miles de años y, en particular, cómo las madres en las sociedades antiguas cuidaban e interactuaban con sus hijos.
McFadden dijo que a medida que reunimos más pistas sobre la historia de los humanos, es importante «traer algo de humanidad» a nuestros antepasados. «Las representaciones artísticas y la cultura popular tienden a ver a nuestros antepasados como estas personas arcaicas e incapaces, y olvidamos su experiencia emocional y respuestas como el deseo de brindar cuidados y los sentimientos de dolor se remontan a decenas de miles de años, por lo que agregar este sentimiento emocional y el aspecto empático de la narrativa humana es realmente importante», concluye.
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