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La investigación se ha realizado en colaboración entre la Universidad de Málaga y la Fundación BBVA

La investigación se ha realizado en colaboración entre la Universidad de Málaga y la Fundación BBVAUnsplash

La (r)evolución de las parejas en España: del matrimonio para toda la vida al 'fastlove'

Un nuevo estudio de la Universidad de Málaga en colaboración con la Fundación BBVA analiza los emparejamientos en la era digital

España ha vivido en las últimas décadas una gran evolución, o revolución, en el concepto mismo de pareja, pero también de los distintos momentos del proceso: desde la formación hasta al ruptura –ahora mucho más normal que en generaciones anteriores–, pasando por cambios en las dinámicas internas.

A través de pactos privados, las parejas negocian el tipo de relación que desean tener, cuáles son las normas de su privacidad y las líneas rojas que no han de ser cruzadas. Como consecuencia de la digitalización de la sociedad y con una legitimación social cada vez mayor, la manera en que las personas se relacionan es cada vez más diversa, tanto en tipología como en su forma. La necesidad de los jóvenes de experimentar se une a la gran cantidad de interacciones sociales que las nuevas tecnologías permiten.

Un 70 % de los españoles tiene pareja

Estas son algunas de las conclusiones del estudio La gestión de la intimidad en la sociedad de la información y el conocimiento. Parejas y rupturas en la España actual, realizada por un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga, encabezado por Félix Requena, catedrático del departamento de Derecho del Estado y Sociología de esta institución.

El matrimonio tradicional ha perdido su valor, así lo constatan estos investigadores. No obstante, también afirman que «las personas quieren seguir emparejándose, pero de una forma diferente a la de generaciones anteriores». Un 70 % de los españoles mantienen algún tipo de relación en pareja, por lo que se trata todavía del modelo predominante entre la población: la convivencia.

A pesar de ello, los procesos de emparejamiento se alargan cada vez más durante el ciclo vital, como consecuencia de una mayor esperanza de vida, y existe una mayor aceptación de la pluralidad. Las nuevas tecnologías, por su parte, han contribuido a ampliar los 'mercados' de emparejamiento y los nuevos valores surgidos en consecuencia, a una más amplia diversidad en las relaciones afectivo-sexuales que influyen sobre todo en los proyectos estables de pareja.

La cultura del amor en segundo plano

Las rupturas son ahora mucho más comunes que en el pasado, si bien, sus causas son distintas. En la actualidad, estas son principalmente emocionales, más que objetivas, y se viven con una mayor naturalidad y de forma menos traumática que antes. Esto provoca que se abra la puerta más fácilmente ante la posibilidad del reemparejamiento. Esta tendencia, se aventuran a vaticinar los investigadores, hará que aumenten las personas sin pareja, la frustración y el sentimiento de soledad.

A partir de los 65 años también se han observado en este estudio grandes diferencias por edad. «A nivel interno, pese a la percepción negativa del impacto de las TIC, la comunicación en la familia es cada vez más intensa, y aspectos como la conciliación, la gestión de los cuidados, el dinero o la sexualidad forman parte de manera más explícita de la gestión de la intimidad, con una mayor tendencia hacia la igualdad de género», explican los investigadores.

Las experiencias sexuales, el rol central de las emociones o la revolución de las nuevas tecnologías sobre la multiplicación de interacciones se han impuesto sobre la 'cultura de amor'. Aunque el matrimonio y el amor para toda la vida siguen estando presentes, han quedado relegados a un segundo plano en el que coexiste con otras formas de amor, como el amor individualista, el amor digital o el denominado fastlove, que identifica el amor como un objeto de consumo.

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