05 de julio de 2022

Nacho y su familia, en la primera comunión de su octavo hermano

Nacho y su familia, en la primera comunión de su octavo hermanoN.P

Conversaciones en Familia

Nacho, el tercero de nueve hermanos: «La familia es escuela de salud mental»

En el día internacional de las familias, historias como la de Nacho recuerdan que en lo ordinario se encuentra lo verdaderamente extraordinario

Los padres de Nacho Pola se casaron en 1994. Un año después nació su primera hija, y después ocho más. En concreto, Nacho es el tercero y vivir entre tanta gente –su padre tiene siete hermanos y su madre, once– le ha enseñado qué es lo verdaderamente prioritario, lejos de tener mucho dinero, porque, como él dice, «la familia es lo primero».
Nacho Pola

Nacho Pola

–Mirándolo desde hoy, ¿cómo ha sido crecer entre tanta gente?
–Es una experiencia súper divertida y nunca estás aburrido. Por otro lado, al ver hoy en día cómo funciona uno, cómo son mis hermanos y cómo soy yo, el hecho de haber crecido con tanta gente alrededor hace que de alguna manera tengas un prejuicio bueno o positivo de pensar en los demás, una convivencia social mucho más fácil de llevar que si no hubiese tenido esa experiencia. Te hace ser más observador también y tener ciertas habilidades de casa que llevas aprendidas de casa. Nunca te echas aguas primero cuando estás comiendo, se la echas a tu hermano.
–¿Cómo era vuestro día a día cuando erais pequeños?
–En general era bastante caótico, pero dentro de ese caos había cierto orden. Depende mucho de los padres. Los míos, por ejemplo, mi madre es pintora y mi padre estudió historia. En qué momento uno que hace historia y otra Bellas Artes deciden tener un montón de hijos –dice entre risas–. Por un lado, íbamos rápido y corriendo a todos lados porque uno, que es más despistado, se ha olvidado de hacer la cama y nadie se va de casa sin hacerla. O el pequeño se ha hecho una brecha y ¿ahora qué hacemos? Muy caótico, muy divertido, pero muy normal. Mis padres viven a las afueras de un pueblo, en una zona muy tranquila, y nuestras tardes eran salir con los mayores a dar una vuelta o a hacer deporte todos juntos. Era como la novela Mi familia y otros animales, de Gerald Durrel. Y, claro, también cansa y piensas que te gustaría tener otra vida, sobre todo cuando eres adolescente, pero te paras a pensarlo un segundo y te das cuenta de la suerte estupenda que tienes. Nunca he tenido la sensación de estar en casa aburrido sin hacer nada y tampoco hemos tenido nunca maquinitas ni videojuegos.
Nacho Pola

Nacho Pola

–Ante las dificultades o cuando tiene algún problema, ¿cómo es saber que cuenta con diez personas que le quieren y le van a apoyar?
–Esta el apoyo incondicional, que es muy bonito y es verdad, pero por otro lado el tener hermanos muy de tu edad hacía que cuando te montabas una película y pensabas que tenías un problemón, te venía un hermano y se partía de risa de ti, directamente. Te quitas esa capa de susceptibilidad que está tan de moda y piensas, pero, ¿qué problema tengo? Se quita mucho peso a lo que te pasa. Lo importante son tres cosas y ya está. Y si de verdad es un problema gordo, lo primero es la familia. Desde pequeños, algún hermano que era más cafre y se metía en peleas en el colegio, sabía que íbamos a estar todos con él. De puertas para dentro el capón se lo llevaba igual. Ya de mayores, que es verdad que ha habido alguna experiencia más complicada, enseguida uno se da cuenta de que la familia es lo primero. Uno de mis hermanos que ha estado hace un año bastante mal ha experimentado en sus propias carnes que lo primero es la familia y que cuando algo falla fuera o algo va muy mal, los primeros que están ahí son tus padres y luego tus hermanos.
–¿Qué cree que es lo más valioso que ha aprendido de tener una familia tan grande?
–A priorizar bastante y bien. Es fácil hacer el análisis de cuales son las prioridades de hoy en día: tener un buen trabajo, tener mucho dinero, el estado de bienestar… Si mis padres no hubiesen tenido todos los niños que han tenido y trabajado, todo lo que han trabajado serían millonarios o más. Es un dineral tener tantos hijos y darles una buena educación y tener una buena casa, un coche grande… y eso te da qué pensar también. Yo veo lo felices que son mis padres o mis abuelos, que también tienen muchísimos hijos, y piensas que esa es la vida que tú quieres. En cambio, ves lo que hay fuera, en un mundo en el que predomina el egoísmo, y tampoco es muy apetecible lo que te venden como felicidad o normalidad. No está contemplado que tu plan sea tener una familia hoy en día, que sea u proyecto real. La familia es un entorno que es una escuela de salud mental, y sobre todo las más numerosas. Creces en un ambiente de libertad en el que se entiende que vas a aprender equivocándote, pero no por falta de atención, y no esta paternidad sobreprotectora que vemos hoy.
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