08 de febrero de 2023

Un niño y un perro

Un niño y un perroPexels

El perro es el mejor amigo del hombre y los niños, sus mejores aliados

Un equipo de científicos de varias universidades norteamericanas ha investigado si los niños pequeños eligen o no ayudar a perros impulsivamente en ciertas situaciones

Los niños de entre dos y tres años tienen el doble de probabilidades de ayudar a un perro a alcanzar una golosina o un juguete cuando el animal muestra interés por él, pero no al revés. Así concluye la última investigación del equipo encabezado por la doctora Rachna Reddy, de la universidad de Duke, en colaboración con otros centros, como la universidad de Harvard, Michigan o Stony Brook de Nueva York y titulada ¿Ayudan los niños a los perros de forma espontánea?.
Reddy y sus colegas pasaron cinco años en el laboratorio infantil de la Universidad de Michigan analizando el comportamiento de 97 niños de dos y tres años, y descubrieron que los más propensos a alcanzar objetos para los perros eran los que tenían una mascota, pero esto también ocurría si el animal estaba muy animado o si lo que debían de coger para ellos era una golosina y no un juguete.
«Estos hallazgos respaldan nuestra hipótesis de que las proclividades de desarrollo temprano de los niños para la lectura de objetivos y la prosocialidad se extienden más allá de los humanos a otros animales», comenta al respecto la autora principal. Ello quiere decir que los niños, desde muy temprana edad, parecen saber lo que querían los perros, en este caso, pero también otras personas.
Fiona, Henry y Seymour, los perros empleados en el estudio

Fiona, Henry y Seymour, los perros empleados en el estudioUniversidad de Duke

Gracias a tres perros –Fiona, Henry y Seymour– los autores de la investigación observaron que en el 50 % de los casos en los que el perro quería coger algo que no alcanzaba el niño se lo daba. Esto solo sucedía cuando el propio animal mostraba interés, porque si no era así, solo en el 26 % de las ocasiones los niños ofrecieron a los caninos objetos que ignoraban.
Algo que influenciaba a los niños para hacerlo era el hecho de tener una mascota en casa, pero también el ver que el perro estaba muy comprometido. «Observamos que, desde los dos años de edad, los niños muestran que no solo son capaces de leer el comportamiento dirigido a un objetivo de otro animal, sino que pueden y emplean ese conocimiento para ayudar a un animal a alcanzar su propio objetivo», explica la doctora Reddy.
No obstante, aunque han documentado que existe esa respuesta en forma de ayuda por parte de los niños, el equipo considera que serán necesarias futuras investigaciones para poder evaluar los componentes psicológicos adicionales, incluidas las emociones que subyacen a la motivación de los niños para ayudar a los perros.
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