08 de febrero de 2023

Un niño con un chupete

Un bebé con un chupetePixabay

¿Por qué calma el chupete a un bebé?

Este pequeño aliado de silicona satisface un instinto natural de los mamíferos, la necesidad de succión no nutritiva

Cuando un recién nacido llora, no hay nada que funcione mejor que un buen chupete para calmarlo, pero este pequeño aliado de silicona también alivia el dolor y son una distracción temporal especialmente útil en pruebas médicas, inyecciones o análisis de sangre.
Pero, ¿de dónde viene ese placer que sienten los niños al sentirlo en su boca? Pues, concretamente, de algo innato en los mamíferos, el denominado reflejo de succión. Los bebés tienen una necesidad de succionar, que no solo surge cuando van a ser alimentados (succión nutritiva), sino que es la que les tranquiliza (succión no nutritiva). El dedo gordo de la mano es la herramienta más cercana a la boca para satisfacerla, pero para evitar lesiones o malformaciones de cara al futuro, el chupete es la alternativa.
Gracias a esa necesidad de succión el recién nacido aprende a coordinar la respiración y la deglución; también estimula los músculos de la cara y contribuye al correcto desarrollo de la boca y la mandíbula en los primeros meses de vida.
A la vez, este instinto tan natural en los más pequeños les hace encontrar consuelo, relajarse e incluso conciliar el sueño. Existe evidencia de que el uso del chupete disminuye el tiempo de estancia de niños nacidos prematuramente en los hospitales, así como el de muerte súbita infantil. El chupete actúa como si fuese un analgésico no farmacológico. Así, alivia el dolor. Pero, señalan los pediatras españoles, no a todos los niños les gusta. En este caso, no es necesario obligarles a cogerlo.
La Asociación Española de Pediatría no recomienda su uso en los primeros días de vida, para no entorpecer la lactancia. Una vez esté bien establecida los pediatras aconsejan el chupete para calmar al bebé y que se sienta seguro. Sin embargo, los últimos estudios apuntan que el uso de esta herramienta de silicona disminuye la duración de la lactancia. De la misma manera que no ha de usarse antes de tiempo, tampoco debería más allá de los 24 meses, ya que puede provocar malformaciones en la boca, en el desarrollo de la mandíbula y los dientes: alteraciones de la mordida, deformaciones del paladar, malposición de la lengua (que dificulta la respiración), problemas al masticar o dificultades en el lenguaje.

Algunas recomendaciones de seguridad

  • El disco donde está anclada la tetina debe tener agujeros de ventilación.
  • Los chupetes deben ser lo suficientemente sólidos como para que no se separen en pequeñas partes con las que el niño pueda atragantarse o asfixiarse. Tampoco deberían llevar pegatinas o etiquetas.
  • No se debe comprar el chupete con una cadena o cinta, ya que si son largas tienen riesgo de estrangulación. Los chupetes con cuerda corta y con una pinza enganchada a la ropa del niño tienen menos riesgo. No obstante, las pinzas también pueden soltarse de la ropa y provocarle asfixia.
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