Los problemas de sueño en la infancia tienen consecuencias en la salud
Sueño infantil
Uso y abuso de la melatonina en niños: por qué la higiene del sueño no entiende de químicos
El 30 % de los niños presentan en algún momento un trastorno del sueño y el 18 % de los adolescentes declara padecer insomnio
Tras un largo día jugando, corriendo y descubriendo el mundo, hay niños que al llegar la noche no son capaces de dormir. El 30 % de los niños presentan en algún momento un trastorno del sueño (en niños con alteraciones del neurodesarrollo la cifra se eleva al 80 %), según se indica en el artículo Consenso sobre el uso de melatonina en niños y adolescentes con dificultades para iniciar el sueño, publicado en la revista Anales de Pediatría. Por su parte, un 18 % de los adolescentes declara en consulta con su médico padecer síntomas de insomnio.
La melatonina, una sustancia similar a una hormona que el cuerpo libera al disminuir la intensidad de la luz, se puede encontrar también de venta en farmacias. Su consumo se ha normalizado en adultos, pero también en niños, si bien, los pediatras alertan de que el uso de la sustancia en la edad pediátrica está rozando el abuso.
El sueño es fundamental en el desarrollo de los más pequeños de la casa. Los pediatras le otorgan la misma importancia para crecer sano que la alimentación. El hecho de dormir bien o mal por la noche tienen un efecto definitivo sobre la conducta, el aprendizaje y el crecimiento de los niños.
En el caso de los adolescentes, los trastornos del sueño suelen estar provocados porque su curva de secreción de melatonina endógena está retrasada, pero en niños más pequeños suele estar más relacionado con malos hábitos y una ineficaz higiene del sueño. El uso de melatonina exógena es un parche que muchos emplean, pero ir a la causa subyacente es lo que permitirá afrontar los problemas para dormir.
Al igual que los niños aprenden a hablar, comer o andar, también han de aprender a dormir. Esto pasa por establecer unos horarios regulares de sueño y unas rutinas que precedan al momento de irse a la cama como un ritual en el que el cuerpo se va relajando y el sueño se va conciliando. El ambiente también importa: ha de ser tranquilo, silencioso, oscuro y con una temperatura agradable.
La luz azul de las pantallas son también una frecuente causa de insomnio, tanto en el público infantil como en adultos. Por ello, la recomendación es evitar el uso de la televisión, móviles u otros dispositivos que puedan limitar el sueño, por lo menos dos horas antes de irse a dormir. De igual manera, no es recomendable el ejercicio físico intenso previo a irse a la cama.
En todo caso, el uso de la melatonina no resulta peligroso. No se le conocen contraindicaciones, aunque tampoco sus efectos a largo plazo. Las sociedades pediátricas y del sueño coinciden en que si se ve le va a suministrar a un niño ha de ser siempre bajo control médico, con un tratamiento de no más de cuatro semanas seguidas y no antes de los seis meses.