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20 de julio de 2024

La AEPD ha pedido a un abuelo que retire las fotos de su nieto de Facebook

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Un estudio desvela que los abuelos ya no podrán cuidar de sus nietos en el futuro

Estiman como muy baja la probabilidad de que un bebé tenga hermanos o primos, al tiempo que será más fácil que sus cuatro abuelos, también sus bisabuelos, sigan vivos

El invierno demográfico que asola España (y muchos otros países) no solo ha provocado que los parques estén cada vez más vacíos. En un reciente estudio se asevera que este fenómeno va a traer como consecuencia cambios en las familias, que se van a volver cada vez más pequeñas y con grandes contrastes de edad entre sus miembros.

Para finales de siglo, según vaticinan los autores de Projections of human kinships for all countries (Proyecciones del parentesco humano para todos los países), el número de parientes de una persona va a disminuir un 35 %. Así, estiman como muy baja la probabilidad de que un bebé tenga hermanos o primos, al tiempo que será más fácil que sus cuatro abuelos, también sus bisabuelos, sigan vivos.

El científico Diego Alburez-Gutiérrez, del instituto Max Planck de Investigación Demográfica de Alemania y uno de los autores del informe, explica que esto no quiere decir que puedan ayudar en su cuidado, ya que «la diferencia de edad entre generaciones va en aumento y la dependencia ligada al envejecimiento también». Sería la consecuencia directa de la cada vez más tardía fertilidad y una esperanza de vida cada vez más larga.

Habrá más bisabuelos pero no podrán cuidar

Alburez-Gutiérrez sostiene que los cambios en los núcleos familiares, en cuanto al tamaño y la composición, importan, ya que los familiares brindan una red de apoyo informal gracias al intercambio de recursos y tiempo. Sin embargo, apunta también el autor, que se cuente con familiares no indica que tengan disponibilidad para prestar cuidados. Así, el estudio asegura que los bisabuelos serán más comunes en el futuro, pero es posible que sean demasiado mayores para poder dedicarse al cuidado de sus bisnietos.

Por otro lado, el mismo estudio prevé que las personas cada vez van a demandar más apoyo y ayudas de sus familiares en todo el mundo, si bien, también han encontrado diferencias regionales significativas. Por este motivo, los autores del estudio demandan más inversiones en el cuidado infantil y en el de personas mayores, con el fin de aliviar la carga de las personas que envejecen con menor número de recursos familiares.

Los cambios en las estructuras familiares importan, indica el científico, porque la solidaridad entre parientes –una de las principales fuentes de cuidados para millones de personas en el mundo– guarda la única condición de que la practican los miembros de un núcleo que están vivos. En este sentido, los estudiosos llegaron a una serie de conclusiones después de calcular lo que ocurriría en el periodo entre 1950 y 2100 respecto a la disponibilidad de estos cuidados informales entre familiares.

«El número de parientes vivos disminuirá drásticamente en todo el mundo», indican. Y lo ejemplifican: mientras que una mujer de 65 años en 1950 podría tener 41 parientes vivos, se espera que en 2095 tenga solo 25. Esto «representa una disminución global del 38 %», explica el estudio.

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