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La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, durante su intervención hoy.

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, durante su intervención hoy.EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS

El arma nuclear que se reserva Bruselas contra Trump si finalmente no hay un acuerdo arancelario

Si no llegan a un acuerdo, el próximo 1 de agosto entrará en vigor un arancel del 30 % a todas las importaciones procedentes de la Unión Europea hacia Estados Unidos. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se lo comunicó a la Comisión Europea hace apenas unas semanas, y los de Von der Leyen ya están estudiando como responder en caso de que estas amenazas se cumplan.

En los últimos días se han producido importantes avances que hacen que las posiciones entre Washington y Bruselas se estén acercando. La expectativa es que finalmente se produzca un acuerdo que deje el arancel medio en el 15 %, cerca al tipo efectivo que ya se viene aplicando en las últimas semanas.

Sin embargo, desde Bruselas no descartan ningún tipo de arma comercial para responder a la guerra arancelaria de la Administración de Trump, ni siquiera el instrumento anti-coerción, en vigor desde finales de 2023, y que algunos lo ven como un «arma nuclear».

Esta herramienta es un conjunto de medidas económicas que la Unión Europea puede utilizar en el caso de recibir chantaje económico con fines políticos por parte de terceros países. En el primer artículo del Reglamento (UE) 2023/2675 se establece que sería idóneo utilizarlo como «último recurso», ya que primero «es deseable que la Unión haga uso de forma proactiva de todos los medios disponibles de diálogo, como las negociaciones, la resolución jurisdiccional o la mediación, y que solo imponga medidas de respuesta cuando dichos medios no conduzcan al cese rápido y efectivo de la coerción económica».

Entre las medidas que se permiten adoptar se encuentra la imposición de aranceles, restricciones a la importación o exportación de mercancías, imposiciones que afecten al comercio de servicios, al acceso de la inversión extranjera directa a la Unión, a las finanzas o a la protección de los derechos de propiedad intelectual o su explotación comercial.

Dentro de este paquete, se han preparado aranceles por valor de 93.000 millones de euros, incluyendo tasas específicas a productos americanos como el whisky bourbon, los aviones Boeing o las moyos Harley-Davidson.

Para poder aplicarlas, la Comisión primero tendrá que estudiar que de verdad existe coerción económica. Según el Reglamento esta se produce cuando un tercer país «aplique o amenace con aplicar una medida que afecte al comercio o la inversión con el fin de impedir o de conseguir la paralización, modificación o adopción de un acto concreto por parte de la Unión o de un Estado miembro». La Comisión Europea tendrá que examinar la medida de dicho país en un plazo que no durará «normalmente más de cuatro meses».

Cuando se llegue a la conclusión de que eso es así, la Comisión presentará al Consejo de la Unión Europea (UE) una propuesta de acción que los Estados miembros tendrán que aprobar por mayoría cualificada, es decir tendrá que contar con el apoyo de al menos 15 de los 27 países y que estos representen al menos al 65 % de la población de la UE.

El Consejo se tendrá que pronunciar en un plazo de ocho semanas, aunque podrá decidirlo a partir de dicho plazo siempre que se informe de la existencia de un retraso y de los motivos de este. Eso sí, el plato total «no superará normalmente las 10 semanas».

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