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El 20 % de los encuestados dice que subir a una escalera para cambiar una bombilla puede ser "demasiado peligroso"

Uno de cada diez encuestados pagaría a un profesional para que le colgase un cuadroPexels

A los jóvenes les falta calle: casi la mitad reconoce que no sabría inflar la rueda del coche

El 20 % de la generación Z y los millennials admite que subirse a una escalera para cambiar una bombilla resulta «demasiado peligroso»

Ya no cambian una bombilla ni saben colgar un cuadro. Los miembros de la generación zeta, aquellos que tienen hoy entre 18 y 27 años, son los más propensos a pagar a un profesional para que realice tareas básicas de bricolaje en casa o en el coche, según ha desvelado un estudio de la empresa inglesa Halfords del que se ha hecho eco el diario The Times.

Sus datos revelan también que casi una cuarta parte de los miembros de esta generación y de los millennials (de 28 a 44 años) admitieron no saber reemplazar una luz del techo cuando se funde. De todos ellos, el 20 % admite que subirse a una escalera para cambiar una bombilla resulta «demasiado peligroso».

Como ya no practican el bricolaje, uno de cada cinco zetas no sabe lo que es una llave inglesa y uno de cada diez confirma que llamaría a un profesional para colgar un cuadro en vez de hacerlo él mismo. Por otro lado, un 30 % no pudo identificar un destornillador plano durante su participación en el estudio de Halfords y solo un 47 % reconoció correctamente un gato hidráulico. En comparación, el 87 % de los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964) y el 88 % de las personas en edades comprendidas entre los 79 y 96 años sí supieron cuáles eran las herramientas que se les pidió señalar.

No saben mirar dentro del motor del coche

Los resultados revelan que la falta de conocimientos prácticos no se limita a las tareas domésticas. Solo el 57 % de la Generación Z afirma saber cómo añadir aire a un neumático de coche. Menos aún dijeron que sabían colocar una escobilla para el limpiaparabrisas, una tarea que puede llevar menos de un minuto y en la que la nueva escobilla se desliza o encaja en su sitio. Solo un tercio (35 %) podría hacerlo por sí mismo, mientras que casi la mitad (44 %) pagaría a un profesional para que lo hiciera.

Cuando se mostró a los participantes del análisis una imagen de un motor, solo el 34 % de la Generación Z supo donde estaba la batería, mientras que solo el 28 % de los millennials pudo identificar un alternador, en comparación con el 45 % de los baby boomers.

Según han estimado los autores, encargar a distintos profesionales supone un coste de más de 1.500 euros al mes. La encuesta se llevó a cabo a 2.000 personas de Reino Unido y para, Andy Turbefield, de Halfords, sus resultados son la muestra de que las generaciones más jóvenes están perdiendo la capacidad para realizar tareas básicas y prácticas.

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