Un niño tumbado en la cama junto a sus peluches
Cómo conseguir que tu hijo haga la cama y se convierta en un hábito
Una buena vía para que afronten esta tarea con buen humor es convertirlo en un juego: hacerlo contrarreloj o inventar una historia juntos mientras se van estirando las sábanas
Si hay algo que los padres pueden hacer para que sus hijos crezcan y se conviertan en adultos felices y responsables es dejarles ocuparse de las tareas del hogar. Así concluyó un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard, que a través de un seguimiento de larga duración desveló que la voluntad y la capacidad para trabajar durante la infancia (incluyen además de las tareas de casa participar en clubes o deportes escolares) es el mejor predictor de la salud mental en la edad adulta.
Otro de sus hallazgos fue que los niños que colaboraban regularmente en apoyo de sus padres limpiando, cocinando o recogiendo su habitación, desarrollan habilidades esenciales para la vida adulta, como el trabajo en equipo, la gestión del tiempo y la resolución de problemas, que tan reclamadas son en el mundo laboral.
¿A qué edad empezar?
Hay ciertos quehaceres del hogar que se pueden practicar desde edades muy tempranas, como recoger los juguetes. De igual manera ocurre con estirar las sábanas o colocar los cojines sobre la almohada, aunque para que hagan la cama lo ideal sería esperar hasta los 5 o 6 años.
«No te preocupes si tus hijos no te escuchan, te observan todo el día», decía madre Teresa de Calcuta. Por ello, el ejemplo de sus padres es tan importante. Un primer paso para convertir el momento de hacer la cama en un hábito ha de ser que el menor observe que forma parte de la rutina de la casa y que cada uno estira sus sábanas y mantas.
Una buena vía para que afronten esta tarea con buen humor es convertirlo en un juego: hacerlo contrarreloj o inventar una historia juntos mientras se van estirando las sábanas. No obstante, en un primer acercamiento habrá que darle al menor las instrucciones para poder afrontar su tarea y mostrarle como se hace para que en los días siguientes pueda ir haciéndolo solo, quizá cada día centrándose especialmente en una tarea.
De acuerdo a los expertos, las tareas de casa mejoran la autoestima de los niños porque les ayudan a reconocer que pueden marcar la diferencia. Además, adquieren una sensación de logro, al ver cómo lo que hacen afecta positivamente a otros. Las primeras veces necesitarán ayuda y habrá días en que solo quieran saltar sobre el colchón, pero con la explicación adecuada se dará cuenta pronto de la importancia de ventilar la habitación y estirar las sábanas cada mañana para poder descansar a pierna suelta por la noche.