Los niños no crecen más en verano
El «estirón» es un mito: la ciencia demuestra que los niños no crecen más en verano
A pesar de las exclamaciones de asombro de amigos y abuelos, en realidad, los niños no crecen más en verano. De hecho, en este momento es especialmente necesario cuidar el descanso para prevenir problemas
Apesar de lo que tantas veces dicen las abuelas, el «estirón del verano» es sólo un mito. Así lo demuestra una investigación de la revista Frontiers in Physiology, que tras analizar el crecimiento de 3.588 niños de Estados Unidos ha desmontado la leyenda.
De hecho, ocurre justo al revés: a lo largo del curso, la tasa de crecimiento en altura fue, en promedio, un 0,055 cm/mes mayor que en los meses de vacaciones.
Más gorditos y más bajitos
El análisis publicado en Frontiers, y liderado por Jennette Moreno, del Baylor College of Medicine, reveló que los niños no sólo crecen menos en verano, sino que esta desaceleración contribuye a un aumento del índice de masa corporal (IMC) por falta de altura durante el calor estival.
El estudio mostraba que, aunque el peso sigue en aumento, la estatura no acompaña al mismo ritmo, distorsionando la relación peso-altura. Y confirmaba que, en realidad, el pico de crecimiento en los niños se concentra en primavera, no en pleno verano.
Por qué crecen menos en vacaciones
El motivo de este desajuste es que, durante el verano, los niños pierden la rutina estable del curso: duermen menos, o a deshoras, descuidan la dieta y, aunque pasan más tiempo al aire libre durante varias semanas, en promedio se mueven menos (ya no hay educación física ni extra escolares), lo que retrasa el crecimiento vertical.
En verano, los niños se mueven menos que durante el curso
Además, el análisis de Frontiers señala que ciertos factores ambientales, como la exposición a luz solar y las rutinas escolares, afectan positivamente a los ritmos de crecimiento estacional, y por eso es tan necesario tratar de mantenerlos en verano, en la medida de lo posible.
Primavera: el momento del estirón real
Otros estudios, como el publicado en Nature por once científicos daneses, señalan que el pico de crecimiento se produce en primavera o principios de verano, en parte por la conjunción de mayor número de horas de luz solar, más actividad física y el mantenimiento de las rutinas.
Un «estirón primaveral» que implica aumentos simultáneos de altura, peso e IMC, vinculados con más ejercicio, más aire libre y mejor alimentación.
Convertir el mito en realidad
Para convertir en realidad el mito popular del «estirón veraniego», más que alargar la altura, conviene cuidar la salud, la rutina y el movimiento.
Así se acompaña su crecimiento natural, y se refuerza su equilibrio físico, mental y emocional, sin dejar de divertirse.