Nacho Tornel, en una entrevista para el podcast «Haciéndote Preguntas» de la Fundación CEU
De la confrontación a la colaboración
Nacho Tornel, mediador familiar: «A veces se llega a un punto en el que la pareja no puede por sí sola»
«Mi ilusión es formar profesionales con vocación de servicio», asegura el experto que impartirá el título en la Universidad CEU San Pablo
casi veinte años lleva Nacho Tornel dedicándose —con éxito— a la resolución de conflictos de cientos de parejas en España. Ahora, a partir del 12 de septiembre, volcará toda su experiencia en una nueva titulación que comenzará a dirigir en la Universidad CEU San Pablo. La premisa bajo la que nace esta formación es instruir sobre el matrimonio y el amor entre parejas que, en numerosas ocasiones, se ven deteriorados y minados con el tiempo.
— ¿Cómo aterrizó Ud. en esto de la mediación, viniendo de un campo diferente como es el Derecho?
— Así es. Yo trabajo como profesor en la facultad de Derecho de la Universidad CEU San Pablo de Madrid y me he dedicado también al mundo internacional en Naciones Unidas y la Comisión Europea. Siempre he conectado con las políticas sociales que parten, en gran medida, de ello. Entonces, al observar y ver en qué estado se encuentra la atención a la familia y a la vida matrimonial, me inquietó –vamos a decirlo así– el hecho de adentrarme en este embrollo. Lo hice cuando tenía ya 30 años con la vocación de servicio a las personas que tienen situaciones de confrontación en la familia, con el objetivo de ayudar a superarlo.
— Y de su labor como jurista, ¿hay algo que Ud. extrapole a la función del mediador?
— Sí, claro. Mira, cuando trabajaba en Naciones Unidas, atendíamos sobre todo temas de mujer, discapacitados, mayores y demás y, al final, uno se da cuenta de que todo el hilo vertebrador se fundamenta en la familia.
Llega un punto en el que la pareja no puede resolver sus problemas por sí mismaDirector del curso
— ¿Qué le hizo aventurarse en impartir la formación de 'Experto en Mediación Familiar'?
— Creo que no hay más que mirar alrededor hoy en día y ver la infinidad de rupturas, malentendidos y enfrentamientos que tienen lugar entre seres humanos que mantienen una relación. Todo ello acaba desvirtuando ese vínculo, repercutiendo y salpicando a otras esferas de gran trascendencia. Es vital ponerse en manos de un experto con el que se sintonice con el fin de resolver esas cuestiones, puesto que —a veces— se llega a un punto en el que la pareja no puede por sí sola, por dificultades múltiples.
A raíz de esto hay una demanda cada vez mayor entre las personas y familias españolas respecto a invertir en alguien que interceda. Mi ilusión es formar a individuos con esa vocación tan fundamental de servicio y de facilitar una existencia plena y feliz. Mi principal motivo es justamente ese: que haya más peritos que ayuden a promover toda esta actividad.
— ¿Qué conocimientos se pretenden transmitir a lo largo de esta enseñanza?
— Pues, mira, todos tenemos alrededor parejas que se rompen, padres, hijos que se enfrentan, hermanos que no se hablan durante años por temas como la herencia o similares. Es decir, que hay muchísima problemática que se ha ido agravando muchísimo en las últimas décadas. Lo primero que pretendemos inculcar a nuestros alumnos es que la mediación familiar es restauradora y viene a unir puentes, no a ponerlos. Esto por medio de estrategias de actuación (el entendimiento, la escucha y el consenso), modelos de intervención, así como el estudio interdisciplinar que engloba ciencias como la antropología, psicología y sociología.
El hecho de que se imparta por profesionales de la mediación que estamos en activo le aporta un valor añadidoDirector del curso
— ¿Qué diferencia al curso de otros similares?
— Para nosotros, la presencialidad asegura el buen acompañamiento del alumno, como el estar bajo el prisma del humanismo cristiano que busca la plenitud de la persona y el bienestar integral: la felicidad a través de las relaciones con los demás. Y de ahí la visión también trascendente, de la existencia del hombre sobre la tierra. Por otra parte, el hecho de que se imparta por profesionales de la mediación que estamos en activo le aporta un valor añadido.
— ¿Cuáles son los requisitos necesarios para entrar en el programa?
— Bueno, el curso se dirige principalmente a perfiles de graduados en derecho, psicología, educación y otras disciplinas afines, y a todos aquellos interesados en elevar su desarrollo y alcance profesional en cuanto a la defensa y garantía de las relaciones familiares.
También va encaminado a personal con cargos en Centros de Orientación Familiar y otras instituciones diocesanas.
El titulo habilitante y oficial constará de la inscripción en el Registro de Mediadores, así como del Tribunal de Justicia del Gobierno para ejercer como profesional de la mediación familiar.
Además, con una duración de 5 meses, contamos con clases únicamente presenciales y en español los viernes de 16:00 a 21:00 h y sábados de 9:00 a 14:00 h; un plan de estudios dividido en cinco módulos (4 teóricos y 1 de aplicación práctica) y 15 créditos ECTS, lo que implica una dedicación de unas 400 horas aproximadamente por parte del estudiante.
— ¿Qué tipo de salidas profesionales ofrecería este curso?
— Por un lado, ejercer la diplomacia familiar en el ámbito privado, por supuesto, en el despacho de cada uno, pero también presentarse a los puestos públicos que hay en ayuntamientos, comunidades autónomas y, en general, en todos los servicios públicos que van abriendo de mediación y atención conyugal.
Por otro lado, el plano educativo permite asimismo el tratamiento de choques análogos en colegios, institutos, etcétera. Estas son grosso modo las puertas que abre esta titulación.
Para más información más en detalle sobre el programa puede consultarse esta página web.