Fundado en 1910
Familia enganchada al móvil

Una familia 'enganchada' al móvilKOHA

Una terapeuta explica cómo lograr el 'detox' digital este verano: «Se tiene que implicar toda la familia»

Magdalena Salamanca explica las claves para fomentar la abstinencia tecnológica durante las vacaciones

Cada vez son más las familias que tratan de aprovechar el verano para lograr una desintoxicación de sus móviles y de su vida online. Sin embargo, lograrlo no es siempre una tarea sencilla, y si dentro del hogar no se rema de forma conjunta en la misma dirección, pueden surgir roces y conflictos peores que los que provocan los propios dispositivos. Para alcanzar esa meta, Magdalena Salamanca, psicoanalista de Grupo Cero y terapeuta familiar y de pareja, explica en esta entrevista para El Debate que «las familias han de aprender a hablar, a no querer huir de los problemas».

Se habla cada vez más de la desconexión digital: ¿cuándo y por qué necesitamos esta especie de reseteo de nuestros dispositivos?

— Cada vez más la exigencia social y laboral nos obliga, o creemos que nos obliga, a permanecer conectados «full time» a nuestras actividades laborales, pero aprender a poner límites es sano para todos. Si hablamos de nuestro ocio y pasamos el tiempo pegados al móvil porque no sabemos o conocemos otra forma de relación, deberíamos empezar a cuestionarnos alguna faceta de nuestra vida.

¿A qué se refiere?

— Las personas somos sujetos psíquicos y sociales, lo que significa que nuestra riqueza tiene que ver con nuestras relaciones sociales, es decir, que si por cualquier motivo sólo nos relacionamos de forma digital con otros, estamos minorando nuestras posibilidades humanas. Y eso significa que, quizá, tengamos alguna cuestión que sería conveniente trabajar.

Las redes son en el refugio donde hemos ido creando un mundo irrealMagdalena SalamancaPsicoanalista de Grupo Cero

¿Por qué nos enganchan tanto las redes sociales o el WhatsApp?

— Las redes ofrecen la comodidad de exponer y expresar aquello que en algunos casos no habla de nuestra vida real. Se convierten en un refugio donde hemos ido creando un mundo irreal o, por lo menos, no del todo coincidente con nuestra realidad material. Cuando nos alejamos de esa realidad ideal, por el motivo que sea, nos ponemos en contacto con nuestra realidad «real», y puede ser que no nos satisfaga.

Las redes sociales o el mail nos permiten producir una identidad que no siempre coincide con la vida que vivimos y que no nos aporta las mismas relaciones que podríamos crear personalmente, ya que nuestra verdadera identidad queda disimulada u oculta. El problema de este mecanismo es que nos impide la fórmula por excelencia de la salud mental: aceptar la realidad y, con trabajo, transformarla. Nos sitúa en lo que psicoanalíticamente denominamos principio del placer, lo que nos acerca a la tensión cero de nuestro aparato anímico, alejándonos del principio de realidad, que nos acerca al mundo tal cual es.

Magdalena salamanca fotografiada antes de dar una conferencia

Magdalena Salamanca: «La clave es aceptar la realidad tal cual es»

¿Y por qué nos produce ansiedad dejar de estar pendiente de ellas?

— La ansiedad se produce entre lo que me aporta goce, pero me aleja del deseo. Y el deseo casi siempre requiere de trabajo, de mi implicación; el goce es frente a lo conocido, al lugar donde me siento cómodo o seguro pero que no me trae nada nuevo. Entre lo que conozco y lo que desconozco y me provoca cierta incertidumbre. Aprender a tolerar la incertidumbre nos ayuda a vivir más sanamente.

¿Cómo podemos aprovechar el verano para hacerlo?

— La clave es aceptar la realidad tal cual es y, si no me satisface, transformarla, con trabajo, que habrá que ir produciendo poco a poco: se trata de sustituir una manera gozar por otra manera de gozar más productiva para uno mismo. Una manera que me satisfaga, produciendo en la realidad material algo con otros y para otros, no olvidemos que somos seres sociales.

Esto tiene que ver con llevar a cabo acciones relacionadas con los verbos conjugados en infinitivo y ligados a la realidad que nos acompaña: conversar, hablar, jugar, aprender, pintar, cantar, nadar, comer, amar, etc. Aprender a gestionar todo aquello que nos pasa sin necesidad de buscar un refugio que nos aleje de la vida que vivimos.

Hablar y no huir de los problemas

Discusiones, reproches, prohibiciones… las redes y las tecnologías causan muchos conflictos en casa. Dándole la vuelta: ¿cómo puede ayudar la familia a atravesar ese détox digital?

— Hay que sustituir las discusiones por conversaciones, los reproches por reflexiones, las prohibiciones por situaciones de entendimiento donde lo que hacemos tiene consecuencias, mejora la participación de cualquier integrante de la familia. Las familias han de aprender a hablar, a no querer huir de los problemas y afrontar las diferencias entre cualquiera de sus integrantes, aunque no nos gusten, para lograr una distinta posición familiar para cada uno de sus miembros.

Debemos pensar que el integrante familiar que se disuade en lo digital o se abstrae en cualquier otra adicción, huye de algo que no le satisface. Es necesario que se implique cada miembro de la familia, no solo el adicto a las redes, y todos deberán hacer un trabajo para aceptar la realidad y transformarla; lo que conocemos como «cambiar».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas