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«Las locuras, en el terreno del amor, suelen salir mal y se suelen pagar durante toda la vida»Shutterstock

Consultorio familiar

Mi hija no atiende a razones y está estudiando mucho menos que antes. ¿Qué puedo hacer?

El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre los enamoramientos y sus posibles fracasos

Pregunta: Tengo una hija de 23 años que se ha enamorado de un chico que no es de aquí. Este le ha dicho que cuando se vaya a su país, pues aquí está ampliando estudios, tienen que dejarlo, pero después ha dicho que no y le ha pedido perdón. A mí me da miedo, pues tengo la sensación de que la está engañando. Mi hija no atiende a razones y está estudiando mucho menos que antes. Además, ha perdido la ilusión por todo, menos por el novio. En fin, estoy muy preocupada y quisiera saber su opinión.

Lo que le pasa a su hija es que se ha enamorado. Así de sencillo. Entiendo su preocupación, ya que —en estas ocasiones— las personas no prestamos atención a nada y decidimos de antemano lo que vamos a hacer, aunque sea un contrasentido.

Quizá sea bueno que invite a comer al chico a casa y su marido le pregunte acerca de su proyecto de futuro, como una pregunta más que sale en el devenir de la conversación. Y a partir de ahí se puede sacar la charla y hablar sobre este asunto.

Sería bueno que, en un momento dado, alguien de la familia que haya pasado una situación parecida pudiera hablar con su hija explicándole los riesgos de una decisión así, sobre todo, si el chico, como parece, no está enamorado de su hija.

Antes de irse con una persona a otro país y dejarlo todo, incluidos los estudios, tiene que estar uno muy seguro de las intenciones de la otra persona, de los valores que tiene y de si sabe lo que es el amor: el hecho de permanecer unidos aun cuando las circunstancias no acompañan.

¿Qué valores tienen? No olvidemos que la diferencia entre opiniones y creencias es que las opiniones son aquello que yo sostengo y las creencias, por otra parte, lo que me sostiene a mí. ¿Qué sostiene a su hija y a su novio?

En fin, este es el típico caso en el cual, si la niña sigue sin escuchar y haciendo lo que le da la gana, la cosa tiene muchas probabilidades de salir mal.

Las locuras, en el terreno del amor, suelen salir mal y se suelen pagar durante toda la vida. Esto parece fuerte, pero el que se arriesga a grandes fracasos suele cosecharlos.

Yo sé que no le he arreglado mucho, pero sería bueno que dejara el periódico por la mesa de la sala de estar, por si su hija lo coge y lo lee.

Lo que hay que hacer es que esa hija recapacite. Hay que conseguir como sea que alguien de confianza tenga una conversación seria con ella. Si a pesar de ello, la niña termina haciendo lo que quiere, usted no se eche muchas culpas, pues la gente es libre.

No le diga demasiadas cosas; ella sabe lo que usted piensa y lo único que puede conseguir es que en el futuro se resienta la comunicación con usted.

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